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Caetano Veloso y Gilberto Gil, abrazo de titanes

Dos gigantes de la música brasileña exhibieron empatía mutua en el Palau de la Música Catalana, dentro del Guitar BCN

Juan Manuel Freire

Caetano Veloso y Gilberto Gil, en el concierto que ofrecieron el lunes en el Palau de la Música, dentro del Guitar BCN.

Caetano Veloso y Gilberto Gil, en el concierto que ofrecieron el lunes en el Palau de la Música, dentro del Guitar BCN. / FERRAN SENDRA

Tras el éxito logrado el año pasado en el LiceuCaetano Veloso y Gilberto Gil, gigantes de la Tropicália, volvieron a pasar por Barcelona para hacer otra exhibición de empatía mutua. Son solo dos cantautores haciendo su trabajo, pero es algo absorbente. Ni siquiera se echan en falta los creativos arreglos del movimiento pop con el que hibridaron la tradición brasileña con otros estilos; esas voces y guitarras en plena sintonía bastaban para enamorar.

Cambiaron del Liceu al Palau, de nuevo dentro del Guitar BCN. Pero no cambiaron en exceso un repertorio fijo, hace poco recogido en el disco en directo ‘Dos amigos, un siglo de música’, 'souvenir' de esta gira celebratoria de dos carreras y una amistad. Es decir, arrancaron, como el año pasado, con el doble nocaut de ‘Back in Bahia’ y ‘Coraçao vagabundo’, temas emblemáticos de Gil y Veloso, respectivamente.

Acto seguido se marcaron grandes tomas de dos canciones programáticas de la Tropicália como ‘Tropicália’, en la que entró el juego el ritmo, con un juego de guitarras que se responden entre ellas, y ‘Marginália II’, en la que pudimos ver a Veloso contonearse sin dejar su asiento; a pesar de las tristes letras de Torquato Neto, visión de Brasil algo desoladora.

No todo fue retrospectiva, porque tras la más antigua canción de Veloso, ‘É de Manhã’, fueron a por la más nueva que han hecho, ‘As camélias do Quilombo do Leblon’, compuesta cuando volvieron de su gira europea el año pasado. Su final casi-rap habla de dos hombres que, a punto de cumplir 75 años, se niegan a crecer del todo. Para bien.

FINAL MUY OPTIMISTA

De ahí pasaron al otro extremo, la balada más íntima: un Veloso delicado al límite atacando (o mejor, acariciando) 'hits' como ‘Sampa’ y ‘Terra’ para el éxtasis de la audiencia, que arrancó a cantar la segunda como un coro celestial. El romanticismo tomó el Palau con una ‘Tonada de luna llena’ entonada por Veloso con falsete hiperagudo.

El reparto de repertorio es democrático y Gil tomó después protagonismo para acercamientos estelares a ‘Eu vim da Bahia’, ‘Super homem (A cançao)’, ‘Não tenho medo da morte’ (un poco estropeada por una circense melodía de móvil) o ‘Toda menina baiana’, además de versiones de ‘Come prima’ y ‘Tres palabras’. En la recta final causó sensación ‘Nossa gente (Avisa lá)’, extracto de su colaboración ‘Tropicália 2’ que fue coreado por el público con exaltación.

Todo acabó, en un segundo bis, de la forma más optimista posible: ‘Three little birds’ de Bob Marley, esa invitación a no preocuparse, olvidar problemas y arrugas. Noche reparadora.