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FESTIVAL DE CINE DE AUTOR

Nuevas miradas y un veterano todavía peleón

El D'A mantiene el nivel con las últimas obras de Kayam, Bellocchio y Doveris

Juan Manuel Freire

Una imagen de Sangue del mio sangue, de Marco Bellocchio.

Una imagen de Sangue del mio sangue, de Marco Bellocchio.

El D’A, festival de cine de autor de Barcelona, se alimenta por igual de nombres todavía por conocer y autores ya consagrados. De hecho, casi bascula entre los dos extremos: novatos y gigantes. Y entre estos últimos, la mayoría poco o nada acomodados, o si no véase al Marco Bellocchio de 'Sangue del mio sangue' (sección-escaparate Direccions).

Algunos directores jóvenes con la etiqueta de 'enfants terribles' ya querrían concebir películas con la audacia y libertad de movimiento de esta saga en dos tiempos con un mismo escenario como punto de partida: el convento-prisión de Santa Chiara en Bobbio, ciudad natal del director. En el pasado, en el siglo XVII, una monja (que existió de veras) es acusada de haber sido poseída por Satanás y haber movido al suicidio a un amante sacerdote. En el presente, un vampiro habita dicho convento, quizá por poco tiempo: un billonario ruso quiere comprarlo para montar una clínica de rehabilitación de lujo. Las conexiones entre ambas historias son bastante sutiles, pero Bellocchio parece sugerir que nuestra absurda sociedad actual tampoco es tan superior a nivel ético y moral a la medieval

ÓPERAS PRIMAS INQUIETAS

En la sección Talents de directores emergentes, el festival ha proyectado 'Mountain', debut de la israelí Yaelle Kayam. Drama de cocción lenta situado, como el filme de Bellocchio, en un territorio cargado de religión, o religiones: el monte de los Olivos, al este de Jerusalén, donde se reúnen dos iglesias, una mezquita y el cementerio judío más antiguo en funcionamiento. Al lado de éste vive Tzvia (Shani Klein), devota judía ortodoxa, con su marido y cuatro hijos. Tras descubrir a prostitutas ejerciendo su trabajo entre las tumbas, vislumbra otras posibilidades de existencia, menos mortecinas, y la insatisfacción bulle y bulle hasta un desenlace enigmático.

El martes pudo verse, por última vez, una de las películas que más han gustado de esta sección con parcela competitiva: 'Las plantas', debut del chileno Ricardo Doveris. La cantautora pop Violeta Castillo encarna a Florencia, una joven que, durante un caótico verano, compensa el infierno de tener a una madre hospitalizada y a un hermano en estado vegetativo con un viaje de descubrimiento sexual. Doveris juega con referencias pop y un estilo marcadamente sensorial en un proyecto bastante lejos de la película iniciática al uso.

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