NOVEDAD DE SANT JORDI

'Victus' de cómic

Albert Sánchez Piñol reivindica el medio y bendice la adaptación a la viñeta de su novela sobre el sitio de Barcelona de 1714, con guion de Carles Santamaria y dibujo de Cesc Dalmases

Presentación de la primera entrega de la adaptación al cómic de ’Victus’ en el Museu d’Història de Catalunya. De izquierda a derecha, Carles Santamaria, Marc Sintes, Cesc Dalmases y el escritor Albert Sánchez Piñol, en la recreación del sitio de Barcelona de 1714. 

Presentación de la primera entrega de la adaptación al cómic de ’Victus’ en el Museu d’Història de Catalunya. De izquierda a derecha, Carles Santamaria, Marc Sintes, Cesc Dalmases y el escritor Albert Sánchez Piñol, en la recreación del sitio de Barcelona de 1714.  / DANNY CAMINAL

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Anna Abella
Anna Abella

Periodista cultural

Especialista en arte y libros, en particular en novela negra, cómic y memoria histórica

Escribe desde Barcelona

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Cuando Carles Santamaria leyó, a finales del 2012, la novela de Albert Sánchez Piñol ‘Victus’ en seguida vio “un cómic y una película” y, tal como están los tiempos, empezó por el cómic y pergeñó el guion. La adaptación a la viñeta de la historia del ingeniero Martí Zuviría, antihéroe del sitio de Barcelona de 1714, ha cristalizado en un primer álbum de tres, que obtenía este jueves la bendición pública del autor de ‘La pell freda’, quien presentó el libro en el Museu d’Història de Catalunya, en el que firma la introducción.

“He venido a reivindicar el cómic como arte creativo”, lanzaba combativo, y “muy comiquero”, Sánchez Piñol, quizá influido tras posar para los fotógrafos entre cañones y sacos terreros en la recreación del asedio borbónico de 1714 del museo junto a Santamaria (Barcelona,1963), guionista, experto en 1714 y director del Salón del Cómic de Barcelona, el dibujante, Cesc Dalmases, y el colorista, Marc Sintes

El escritor animó a los autores a seguir con la continuación de ‘Victus’ -‘Vae Victus’- cuando acaben la trilogía, que Norma publica en catalán y castellano y que inicia este primer volumen subtitulado ‘Veni’ –‘Vidi’ llegaría a finales de año y ‘Victus’ en el 2017-, pensado tanto para quien haya leído la novela como para quien no.

CÓMIC Y ALTA LITERATURA

“Yo soy hijo de metalúrgico y en casa no había una gran biblioteca pero sí muchos cómics –recordaba Sánchez Piñol-. Y como antropólogo no me gusta nada esa interpretación de que la cultura del cómic entra en conflicto con la de las élites culturales, que además se empeñan en acotarla como ‘popular’ y la diferencian de la que llaman ‘alta literatura’. La cuestión está en que hay libros buenos o libros malos, y hay cómics buenos y cómics malos”. 

EL TINTÍN RACISTA

“Si tengo que recomendar un cómic ese es ‘Maus’ (de Art Spiegelman) –afirmaba sin dudar el autor de ‘Pandora al Congo’-. Y aunque me gusta la línea clara del cómic francobelga, como el de este ‘Victus’, me repugna Tintín porque es muy racista, aunque artísticamente sea bueno. Yo empecé de niño con los ‘mortadelos’ y con las ‘Joyas Literarias Ilustradas’ y no entiendo que aún haya quien menosprecie el cómic”.

 

“Tras proponer la idea a su editora, Isabel Martí, y su agente, Carme Balcells, Sánchez Piñol nos dio libertad absoluta, y aunque ha ido viendo los ‘storyboards’ y el trabajo nunca nos ha puesto ningún pero -cuenta Santamaria-. Para adaptar una obra literaria se puede ser fiel pero no literal. Hay que respetar el original pero llevándola al lenguaje del cómic”. Una fórmula cuyo equilibrio de texto e imagen sin abusar del texto destacaba el antropólogo y escritor, para quien “adaptación significa interpretación” y, por ello, no intervino en el proceso creativo porque su presencia habría podido ser “castradora”.

COMO ADRIEN BRODY

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El trazo de Dalmases (Barcelona, 1980) y el color de Sintes (Mahó, 1988) siguen el estilo de la narrativa francobelga, aunque se cuela la influencia del manga en el dibujante, que creció con ‘Dragon Ball’, y del cine, con la película de Stanley Kubrick ‘Barry Lyndon’ y la imagen del protagonista, Martí Zuviría, para quien Dalmases se inspiró en el actor Adrien Brody. “Es alguien que no es atractivo pero tampoco es feo y que liga con las mujeres, un poco crápula y gamberro”. Y añade Santamaria: “Es un buscavidas de novela picaresca, ni bueno ni malo, pero que acabas viendo que tiene su corazoncito. Es un cobarde pero al final hay que verle en la última carga de caballería”. Pero para esa viñeta habrá que esperar al tercer volumen.