Orquesta Buena Vista Social Club, la memoria del son

El veterano grupo, con la voz de Omara Portuondo, recreó los clásicos cubanos en el Auditori del Fòrum dentro de su gira de despedida

Concierto de despedida OMARA PORTUONDO y de la ORQUESTA BUENA VISTA SOCIAL CLUB con su  Adios Tour  en el Auditori del Forum

Concierto de despedida OMARA PORTUONDO y de la ORQUESTA BUENA VISTA SOCIAL CLUB con su  Adios Tour  en el Auditori del Forum / FERRAN SENDRA

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JORDI BIANCIOTTO / BARCELONA

La Orquesta Buena Vista Social Club sigue prorrogando año tras año, como las obras teatrales de éxito, aunque esta vez parece que sí, que su ‘Adiós tour’ no es un farol y que el concierto en el Auditori del Fòrum debería, podría, ser su despedida de Barcelona, dicho sea con toda la prudencia. Dispone de un repertorio que, como vimos este lunes, sigue despertando pasiones y poniendo a bailar cualquier patio de butacas que se le ponga por delante.

La orquesta opera a velocidad de crucero valiéndose de los materiales nobles de la música cubana, aunque haya ido perdiendo piezas en el camino y confíe su poder de seducción al carisma de Omara Portuondo, con sus vulnerables pero joviales 85 años. No participan en esta gira Elíades Ochoa, que sí estuvo en Porta Ferrada (2013) y en Peralada (2014), ni el director musical Jesús ‘Aguaje’ Ramos, cuya plaza la ocupa el brasileño Swuami Jr. De la ‘troupe’ instrumental que grabó con Ry Cooder el disco ‘Buena Vista Social Club’ (1997), quedan dos piezas, el hacha del laúd Barbarito Torres y el docto trompetista Manuel ‘Guajiro’ Mirabal.

FRAGILIDAD DE HIERRO

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Pero siguió ahí la esencia de ‘Buena Vista’, las canciones de una era, que sonaron con toda su frondosidad, primero en la voz de Carlos Calunga, trenzando dulces armonías con Idania Valdés en ‘Rincón caliente’ y piropeando sin freno al público y al lugar (“Catalunya, tierra sabrosona”), y enriquecidas luego con la presencia de Portuondo, arrimada a los grandes éxitos: ‘Lágrimas negras’, ’20 años’, ‘Bésame mucho’… Apareció del brazo de un colaborador, luciendo su frágil presencia de hierro, y fue creciéndose hasta llegar a amonestar a los asistentes que seguían clavados en sus asientos mientras entonaba ‘Quizás, quizás’ con todos sus ecos de la era dorada del ‘filin’. “¡Levántese ya, hombre!”.

Aunque todos se pusieron nostálgicos a medida que iban evocando, con el refuerzo de la pantalla de vídeo, a los caídos del club (Rubén González, Ibrahim Ferrer, Cachaíto, Manuel Galbán, Compay Segundo), dominó el ambiente de fiesta, con momentos de espectáculo malabar (Torres y sus digitaciones ‘hendrixianas’, tocando con el  laúd por detrás de la espalda) y el Auditori en pie, bailando con ‘Guantanamera’, ‘Dos gardenias’ y el tumbao final de ‘Candela’. Esos ‘hits’ que acarician la vida eterna.

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