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CONCIERTO EN L'AUDITORI

Melody Gardot trae Filadelfia a Barcelona

La artista de pop-jazz presenta este lunes 'Currency of man', disco con aromas de su ciudad, en el Festival Mil·lenni

Juan Manuel Freire

Melody Gardot, en un concierto en el Palau de la Música.

Melody Gardot, en un concierto en el Palau de la Música. / FERRAN SENDRA

Después de cancelar el pasado julio su actuación en el festival Jardins de Pedralbes, la diva pop-jazz Melody Gardot se reúne este lunes con sus fans de Barcelona y alrededores en L’Auditori, ahora como parte del Festival Mil·lenniLa cancelación tenía motivo: el parte médico hablaba de dolores de espalda y cansancio general, secuelas probables del casi mortal atropello de coche que sufrió con 19 años y que superó a nivel neurológico en parte gracias a la musicoterapia

De algún modo, el accidente que casi acaba con su vida dio origen a su carrera. Fue estando en el hospital cuando aprendió a tocar la guitarra y componer sus propias canciones. Algo más de una década después, es una artista reconocida y adorada en todo el mundo, producida de nuevo por Larry Klein (exmarido y productor de Joni Mitchell) en un sofisticado cuarto disco, 'Currency of man', con los metales y cuerdas del soul de Filadelfia de los 70.

Si su anterior álbum, 'The absence' (2012), sonaba como un viaje a Brasil y Portugal, aquí el destino es su propio hogar. "Es cierto, hay rastros de Filadelfia. Uno no puede negar sus raíces. Se nota sobre todo en el aspecto musical: los músicos de Filadelfia tienen su propia relajada forma de entender el ritmo", explica Melody con voz también relajada. Habla por teléfono con un desconocido, pero te hace sentir que eres su amigo y que estáis tomando un té cualquier domingo. 

CAPTURANDO SONIDOS

Si hay que hablar de los ingredientes básicos de este álbum, hemos de citar metales y violines, pero también bocinas. 'Currency of man' es un disco profundamente urbano en el que los claxons de coche pueden confundirse con trompetas (escuchen el comienzo de 'She don’t know'). "Los músicos oímos el mundo como música. Una bocina puede ser un instrumento de metal. A veces oigo una sirena de ambulancia y en mi cabeza empieza a convertirse en una melodía [se pone a imitar la sirena de ambulancia más melódica del mundo]".

Gardot confiesa ser una sonidista amateur. Graba sonidos de la calle y los incluye en su música. "Me paré delante de un coche en el estudio y le pedí al conductor que hiciera rugir el motor, porque me gustaba el sonido. Grabé pájaros en París... Intento grabar de todo allá donde voy".

CONTRA EL SOLIPSISMO

La música de 'Currency of man' puede remitir a Filadelfia, pero las letras, dice Gardot, "trascienden la ciudad". El contexto es el mundo y su diversidad, ahora más que nunca, "después de una buena temporada escribiendo solo sobre mis propias cosas". Y aunque el sonido siempre sea agradable, el contenido de sus canciones puede ser crítico: 'Preacherman' recuerda la historia de Emmett Till, "un chaval negro que murió hace 60 años por nada [asesinado por supuestamente haber silbado a una blanca]. Es la clase de historia que no se debe dejar de contar".