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EN SU DOMICILIO DE BERGA

Ballarín, el mosén que no era un 'tronxo'

El sacerdote alcanzó popularidad con su extensa obra literaria y sus apariciones en radio y televisión

Josep Maria Ballarín, en una imagen de archivo.

Josep Maria Ballarín, en una imagen de archivo. / ÁLVARO MONGE

Italia tuvo a su ‘Don Camilo’, el sacerdote carca y buena persona, dispuesto a todo pero con no muchas luces, enfrentado a muerte con el alcalde comunista. Catalunya, a ‘Mossèn Tronxo’, tan estupefacto ante los nuevos vientos de la historia como su colega italiano aunque políticamente menos ultramontano: no en vano su creador, Josep Maria Ballarin, fallecido hoy a los 96 años, llevaba décadas haciendo del santuario de Santa Maria de Queralt,  encaramado sobre la ciudad de Berga, un lugar de acogida para el catalanismo antifranquista. Que detrás de 'Mossén Tronxo’ hubiera otro sacerdote condujo a algunas confusiones que, en su día, Jordi Pujol se encargó de aclarar: "Es un cura culto que a veces se hace pasar por mossén Tronxo".

JOSEP MARIA BALLARÍN

  

"Un elemento importante para que me hiciese cura es que yo no había tratado nunca con ningún cura"

"Confesar es la cosa más bonita que hace el cura. Ser instrumento de la misericordia de Dios"

"Soy un sacerdote estrafalario. Me encontraría más a gusto en la taberna que en la sacristía"

"Debo de ser uno de los partidarios de l'Esquerra más antiguos del país. Lo soy desde los 11 años"

"El Jordi (Pujol) es un amigo entrañable. El Pasqual (Maragall), como un sobrino mío"

La capilla ardiente ha quedado instalada en el tanatorio de Berga, el funeral tendrá lugar este sábado a las 16 horas en la parroquia de Santa Eulàlia de Berga y el entierro será en Gósol por deseo expreso del sacerdote.

Ballarín conoció una fama tardía gracias al éxito de la novela 'Mossèn Tronxo' (Club Editor), de la que desde 1989 se han vendido 100.000 ejemplares, y a sus intervenciones en el programa televisivo de Mari Pau Huguet. Sin embargo, llegó a publicar una cuarentena de obras, desde el ‘Francesco’ de 1967 a  'Santa Maria, pa de cada dia', una “biografía poética” de la Virgen María que le valió el premio Ramon Llull de novela en 1996.

BIOGRAFÍA

Nacido en Barcelona el 8 de febrero de 1920, Ballarín, militante de la Federació de Joves Cristians de Catalunya, fue llamado a filas durante la guerra civil con la Quinta del Biberón. Tras la caída de Catalunya fue internado en un campo de concentración, donde enfermó de tuberculosis. Fue trasladado entonces a Matadepera, donde pasó seis años recuperándose de la enfermedad. El año 1946 ingresó en el Oratorio de Sant Felip Neri de Gràcia y estudió teología en el Seminario de Solsona. Al acabar sus estudios, ejerció de prefecto y profesor en el seminario durante seis años. Allí llegó, reconocía, como "un señor de ciudad".

Después de haber provocado la incomodidad en la jerarquía por su abierta forma de confraternizar con los seminaristas, el obispo de Solsona, Vicente Enrique y Tarancón, lo 'exilió' al santuario de Queralt. "Desde su exilio en el santuario de Queralt, vivió intensamente la reconstrucción de Catalunya después del desastre de 1939, y muy especialmente la aparición de las nuevas generaciones jóvenes. El santuario fue un oasis de libertad en aquellos tiempos difíciles", escribió Josep Benet, uno de los que se beneficiaron de su hospitalidad durante la dictadura. “Hace en Queralt alguna cosa parecida a lo que hacemos los monjes en Montserrat recibiendo gente”, le dijo en una ocasión el abad Escarré.

En 1993, de nuevo, un obispo le hizo mudarse: su amigo el obispo Antoni Deig cedió a las presiones de quienes criticaban su presencia mediática y le hizo dejar Queralt. En la actualidad, con una salud delicada, vivía con su cuidadora Emília, quien lo acogió tras su forzado relevo, a caballo entre su piso de Berga y una casa en Gósol, en los que se instaló, sin cometido pastoral fijo.

VIDA PASTORAL Y LITERARIA

Además de su tarea pastoral, Ballarín colaboró con medios de comunicación como el diario 'Avui', 'Serra d'Or', 'Qüestions de Vida Cristiana', y dirigió durante una década la colección de libro religioso de Edicions 62. También se hizo habitual en programas de radio y televisión de TV-3, Catalunya Ràdio y Ràdio Estel. El año 1995 se le concedió la Creu de Sant Jordi.

Ballarín ha estado activo hasta el final. En las pasadas elecciones a la Generalitat, cerró la lista de Junts pel Sí por Lleida. Y su último artículo apareció en el 'Punt Avui' el pasado 27 de febrero. En televisión, una de sus últimas apariciones fue en el programa de Albert Om 'El Convidat'.

El libro 'Mossèn Ballarín per sí mateix' (Pòrtic) recogió en el 2013 los fragmentos autobiográficos de los libros del escritor, para construir a partir de ellos una especie de memorias. Pero sus verdadera memorias aparecieron finalmente el año pasado ('El sac dels records', Efadós). El primer libro póstumo de Ballarín se publicará después de Sant Jordi: se trata de una selección de textos sobre el santuario de Queralt, con el título de 'El meu Queralt'. Su editor, Jaume Huch, ha avanzado a la Agència Catalana de Notícies que la fecha de publicación del libro no se adelantará "para que no quede escondido por la Diada y porque se quiere convertir en un homenaje a Ballarín".

"SACERDOTE ATÍPICO"

En una entrevista con la agencia de noticias ACN el año 2015 con motivo de la publicación de sus memorias, Ballarín se definía como un sacerdote "atípico" y confesaba haber tenido "total libertad en la iglesia". Confesó que se hizo sacerdote "por la gente" ya que opinaba que el trabajo de un sacerdote consiste en "ayudar a la gente". Durante la entrevista, aseguraba "estar en paz, que es mucho mejor que ser feliz". También manifestaba que no temía a la muerte aunque reconocía que "nunca estás preparado para la muerte". "Por eso, has de dejar hacer a la vida, y cuando llegue, llegará", concluía.

REACCIONES

El mundo de la política, la cultura y de las entidades catalanas han lamentado la pérdida de una figura de un sacerdore "atípico" como él mismo se autodefinía, que se caracterizó, han destacado, por sus reflexiones y su humanidad. Uno de los primeros en mostrar su pésame por la desaparición de Ballarín ha sido el 'president', Carles Puigdemont, a través de su cuenta de Twitter.

También los 'consellers' Santi Vila, de Cultura, y 'conseller' Raül Romeva, han expresado su pésame. El segundo de ellos lo ha hecho recuperando una cita de Ballarín sobre el pueblo catalán.

En su visita a la capilla ardiente, Vila ha calificado al fallecido sacerdote como el "rector de Catalunya", y lo ha definido como "un referente indiscutible, no solo para los cristianos y para la catalanidad, sino para el conjunto de la ciudadanía" gracias a un carácter "muy piadoso, muy empático, que se ponía en la piel de los otros, que sabía comprender, aceptar y tolerar ideas, planteamientos o acciones que no coincidían con su manera de hacer y de pensar".

Por su parte, el expresidente Artur Mas ha recordado a Ballarín como "un hombre de mente afinadísima, lengua afilada y sabiduría constante, que expresaba siempre con bonhomía". 

A su vez, el abad de Montserrat, Josep Maria Soler, ha recordado los vínculos de Montserrat del fallecido escritor (en su juventud se planteó ingresar en el monasterio, pero no lo hizo para no dejar desamparada a su madre, viuda), y su amistad con antiguos abades como Aureli Maria Escarré y Cassià Maria Just. "Se ha sentido profundamente cristiano, ha vivido mucho la pertenencia al a Iglesia pero no se ha sentido nunca clerical, sino siempre un testimonio de Jesucristo en medio del pueblo cristiano y de la sociedad" ha sostenido en un comunicado Soler, quien ha resaltado también "la defensa de los derechos de nuestro pueblo desde hace mucho tiempo, no solo estos últimos tiempos".

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