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Maria Arnal i Marcel Bagés, un canto transformador

La cantante y el guitarrista muestran su segundo epé, 'Verbena', asentado en la tradición oral y con vocación comunitaria, este domingo en el CAT

Jordi Bianciotto

RICARD FADRIQUE

Ella, Maria Arnal, brinda un canto franco, natural, al que no le hace falta simular profundidad para hacernos arquear las cejas, y él, Marcel Bagés, la acompaña con expresivos trazos de guitarra eléctrica abiertos a la improvisación. Configuran un tándem poderoso, que retoma canciones de otros tiempos transformándolas para que vuelvan a respirar y transmitir, receptivos a la idea de que “la cultura debe ser libre, cotidiana y colectiva”, subraya ella. Este domingo las mostrarán en el CAT (19.00 horas) en una cita programada por Tradicionàrius Barnasants.

Todo ha ido muy rápido, puesto que Arnal, badalonense, y Bagés, de Flix, ambos vinculados al col·lectiu Compartir Dóna Gustet, debutaron en octubre del 2014, tocando en las fiestas de la calle Pescadors, en la Barceloneta. “Gente mayor muy cañera, luchadora contra la presión turística”, apunta. Un año después llegó el epé ‘Remescles, acoples i melismes’, y ahora llega su relevo, ‘Verbena’, cuyo propio título expresa una intención “de comunidad y lugar de encuentro, un poco festivo y compartido por varias generaciones”.

ECOS POLÍTICOS

Sus cinco piezas funden cantos perdidos en el tiempo, capturados a través de fonotecas y archivos digitalizados como el de Alan Lomax, con aportaciones suyas, sobre todo en textos y armonías. Composiciones como la turbadora ‘Cançó del taxista’, recogida, en efecto, de un taxista en el Madrid de los años 40; una “canción infinita” que, a partir de una jota, alterna imágenes de un cielo nublado con su antítesis, estrellas que relucen y un sol que asoma. “Metáforas críticas, que aludían al régimen”, explica Arnal, que ha añadido al texto una segunda parte con referencias al presente.

‘Cançó de la Marina Ginesta’ dirige la mirada a la famosa miliciana republicana fotografiada en la terraza del hotel Colón y “es una copla que se inventó la actriz Carola Yonmar en su viaje de exilio desde Burdeos hasta la República Dominicana”, cuenta Arnal. ‘Cançó del farigoler’ procede de una grabación de campo realizada por Lomax en los años 50, asociada a la idea de combatir las inercias de la vida, y ‘Miris on miris’ combina una mirada pasmada al mundo (“quanta por i quanta histèria”) con una solución musical que mezcla el canto valenciano con el verdial. Un caso distinto es el de ‘Cançó de l’Ovidi’ (que cantan para EL PERIÓDICO), versión de ‘A la vida’, de Montllor, a quien consideran un referente. “En este proyecto no hay demasiadas cosas que sean porque sí”, señala la cantante.

CADENA DE TRANSMISIÓN

Su actitud es la de “acercarte a la tradición desde la cultura libre en la era digital”, precisa Arnal, que no canta para reivindicar una memoria ni celebrar un folclore perdido, sino para mantener “una cadena de transmisión”, compartirla y hacerlo “con placer”. Nada de nueva diva de la canción popular. “¡Eso no me gusta! Alguna vez me han dicho, después de un bolo, ‘ibas muy mal vestida, ¿no?’ Porque voy de calle”, explica. Tampoco son una respuesta a Sílvia Pérez Cruz Raül Fernández, que operan con otros materiales, aunque se pregunta: “Esa mezcla de cantante y guitarrista… ¿por qué no se ha hecho más?”.

Temas: Música