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Nueve premios para Sant Jordi

La edición en catalán concentra la publicación de los libros impulsados por la marca de un galardón en el mes anterior a la diada

Ernest Alós

Pep Puig, ganador del Premi Sant Jordi.

Pep Puig, ganador del Premi Sant Jordi. / RICARD FADRIQUE

La edición en catalán tiene una estacionalidad particular e inflexible. Los premios literarios empiezan a concederse en otoño (con alguna excepción como el BBVA Sant Joan) pero retrasan su publicación hasta los meses de febrero y marzo, lo que les otorga un carácter indiscutible de plataforma de lanzamiento para Sant Jordi. Hasta qué punto tal concentración (a la que se sumó el premio Crims de Tinta y ahora el nuevo Llibres Anagrama) resulta beneficiosa es cuestionable. Pero miren la lista de los más vendidos: a varios de ellos no les va nada mal. Dotación económica aparte, sustanciosa en los casos del Ramon Llull y el Sant Jordi, el verdadero premio llega el 23 de abril. En los últimas semanas se han sucedido las presentaciones de muchos de estos títulos (aunque los premios Anagrama, Lector de l'Odissea, Crims de Tinta y Documenta llegarán la semana próxima), que repasamos ahora. 

PREMI MERCÈ RODOREDA

Reírse de las crisis de los 50

Defender un libro de cuentos en entrevistas y presentaciones no es lo más fácil que hay (tampoco venderlo; pero no le ha sucedido esto a 'Tot això ho faig perquè tinc molta por'). A menudo hay que buscar un hilo, un discurso para hablar de él, que en realidad es más bien difícil de identificar en una colección de objetos diversos. Tras recibir el premio Mercè Rodoreda de cuentos, Empar Moliner justificó título y libro como expresión de esos miedos que solo se tienen a partir del momento en que se es padre. "Eso si que te pone ante la idea del miedo, y aparece en el primero y en el último cuento", nos explica. Pero de hecho, aquí hay más miedos y obsesiones de cuarentones/cincuentones urbanos, con o sin hijos. El peso, la adicción a los cheetos (la sufre), la obsesión por el ‘running’ (se apuntó hace dos años), el miedo a perder la última oportunidad de ser madre, relaciones insatisfactorias, pero con alternativas aún peores, la cirugía estética, el gastronomismo, las columnistas sin ideas de tanta repetición, los escritores adaptables a los dictados de sus editores… “El hacernos mayores a la manera occidental, esperando ser jóvenes una década más, hasta una crisis que antes llegaba a los 40 y ahora a los 50”, precisa. Moliner le da también con rabia a la fauna de las tertulias televisivas en uno de sus cuentos. Que tanto sarcasmo acabe cayendo por su propio peso sobre la propia cabeza de la autora, se tiene que reconocer, la legitima. Y es que, dice, “para que la crítica sea válida, has de criticar lo tuyo”.

PREMI SANT JORDI

Dos niños encerrados en una habitación

Después de una largo periodo desaparecido literariamente, Pep Puig (Terrassa, 1969) regresó con un libro de cuentos y, de forma casi inmediata, con el Premi Sant Jordi a su novela ‘La vida sense la Sara Amat’ (Proa). La historia de la desaparición de una niña de 13 años que pasa sus últimos días en el pueblo encerrada en una habitación de la casa de un niño un año menor, Pep de cal Sabater (un año demasiado joven para que la oportunidad que se le ofrece resulte más satisfactoria para ambos). La realidad y la ficción se mezclan en este libro. “Es Ullastrell pero a la que empiezas a fabular deja de serlo aunque le mantengas el nombre.  Y Pep de cal Sabater soy yo hasta que deja de ser el Pep que soy yo”, explica Puig. Sara decide desaparecer (y no se la vuelve a ver más por allí, por ese “pueblo en el que todo el mundo iba a misa, un pueblo muy de derechas, muy puritano pero de gente muy extrovertida, abierto al forastero pero también estrecho de miras y desconfiado”). Pero esa desaparición no es, dice Puig, lo que más le interesa de la historia, sino “explicar cómo dos niños que están llegando al final de la infancia se encierran en un cuarto para discutir sobre ello. No me interesa lo que sucede más allá. Me interesa el deseo profundo de la niña de no formar parte del pueblo, cómo la niña proyecta en su cabeza un mundo distinto en el que cree que será más feliz y tendrá más tranquilidad espiritual, ese instituto de rechazo hacia su propia gente encarado a la naturaleza más conformista del niño”. Puig es Pep pero también, en gran parte, esa Sara.   . 

PREMI RAMON LLULL

Una violencia que no se olvida

Víctor Amela ganó el premio Ramon Llull con su primer texto en catalán, ‘La filla del capità Groc’ (Planeta), algo que, al igual que su condición de tertuliano, ha levantado algo más que suspicacias. Pero el uso del catalán ha sido en este caso natural, inevitable. La historia de El Groc, un jefe de partida carlista, allá por 1841, se desarrolla en Forcall (Maestrat), el pueblo de su familia paterna. “Yo conozco a los personajes de Forcall, sé cómo hablan, no les podía hacer hablar en castellano. Tenían que hablar en catalán, y además me hacía ilusión que fuese en ‘forcallà’. Dicen ‘tinc temor’, ‘gitar-se’…”  Este libro es quizá, con el vínculo familiar que llega hasta el punto de hacer de su tatarabuelo, al que conocían como Pep lo Bo, un personaje de la novela, el que le ha hecho más “ilusión” de los que ha escrito. “Estoy describiendo todo el paisaje que viví de niño”, explica. El protagonista es una leyenda local, “un personaje ambivalente, generoso y valiente, una especie de Robin Hood local, y al mismo tiempo sanguinario y cruel”.  A Amela le ha cautivado la “relación tierna entre el padre y la hija”, patente en las memorias familiares que la familia conservó, y “el elemento trágico de que se obceque en una idea aunque sepa que todo acabará mal”. Con una traición, de hecho, por parte de quienes quieren que tanta violencia acabe ya. Fue tan salvaje esa guerra (y tan parecida a los tiempos de los maquis) que , aunque parezca mentira, las enemistades narradas en la novela siguen vivas. 

PREMI DOCUMENTA

Vivir con el hielo dentro

El premio Documenta, reservado a escritores menores de 35 años, tiene como objetivo dar voz a nuevas generaciones de creadores que se abren paso con "ánimo renovado y cambiante". Alicia Kopf (nombre artístico de Imma Ávalos, Girona, 1982) forma parte de una generación literaria que, salvo contadas excepciones, cuenta en su bagaje académico con el máster de creación de la UPF o la licenciatura en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada (unos estudios creados en 1991: está por estudiar su impacto en las promociones formadas a partir de esas fechas) y a menudo una segunda titulación (en su caso Bellas Artes). 'Germà de gel' (L'Altra) es un ambicioso artefacto literario en el que el hielo está presente tanto en los polos la historia de cuya exploración apasiona a la narradora como en el fondo de la personalidad autista del hermano que da título al libro.

PREMI LLIBRES ANAGRAMA

El reto del segundo libro

Hace un par de años, Jorge Herralde emprendió la aventura de Llibres Anagrama. De traducir a los números uno de su catálogo ha pasado a reclutar a jóvenes autores a través de su premio literario, este año en su primera edición: la cosecha incluye al ganador, Albert Forns con 'Jambalaia', y a la finalista, Anna Ballbona con 'Joyce i les gallines'. La conclusión a la que ha llegado el editor es que en la "nueva literatura catalana" se puede encontrar "una calidad literaria notable". Unos y otros se han encontrado: los dos ganadores se confiesan admiradores del sello, con autores como Vila-Matas y Bolaño entre sus referentes. En el libro de Albert Forns, "una segunda novela sobre cómo escribir una segunda novela", el narrador se enfrenta al problema encerrándose en una granja con un grupo de escritores gracias a una generosa beca similar a la que él disfrutó en EEUU.

PREMI JOSEP PLA

Recuerdos y estampas de periodismo

Tras recordar su infancia entre un entorno rural y una Barcelona gris en 'La marinada sempre arriba', el periodista Lluís Foix ganó el Josep Pla con la que se presentaba como una segunda parte de sus memorias, 'Aquella porta giratòria' (Destino), centrada esta vez en los años que dedicó profesionalmente al diario 'La Vanguardia'. Los dos libros, sin embargo, tienen poco que ver. La narración evocativa del primer libro se convierte en las 250 páginas que Foix dedica a 13 años de vida profesional en una selección de perfiles, que no llegan a tener la extensión necesaria para hablar de versiones comprimidas de un 'homenot', y de escenas entre las cuales episodios complicados como su fugaz acceso y caída de la dirección del rotativo o la actuación de la cúpula de la redacción ante el 23-F se despachan con discreción, diplomacia y dardos brevísimos contra personajes como Trias Fargas o Ibáñez Escofet.

PREMI CIUTAT D'ALZIRA

Maldad, maltrato y novelas de Sven Hassel

La editorial Bromera ha salido entera de la crisis, que le golpeó fuerte, y cumple sus primeros 30 años con ambición. Una de sus apuestas para este Sant Jordi es el premio de novela Ciutat d'Alzira'El temps és mentida', del joven escritor Joanjo Garcia. Pasado (real y de ficción, como las novelas de pulp bélico del gran farsante nazi Sven Hassel), violencia de género, motos petardeantes sobre las que cabalgar camino a la muerte  y sentimiento de culpa en una novela que, según su autor, pretende "conmocionar al lector". "El protagonista -explicó Garcia en la presentación del libro en Barcelona- es un hombre oscuro, completamente devastado, amoral, que quiere redimirse a través de la literatura, como escritor pero también como lector". Como casi cada autor valenciano de su generación, siente el peso del "espacio devastado" que ha sido su país en los últimos años.

PREMI CRIMS DE TINTA

La cara oscura del poder

La anterior novela de Núria Cadenes, 'El banquer', abordaba los temas de la corrupción y el poder con las manos desnudas, sin utilizar los instrumentos del género negro, ni siquiera en la versión costumbrista o 'thrilleriana' de un Ferran Torrent o un Alfred Bosch. En 'Tota la veritat' (RBA - La Magrana), ganadora de un premio de novela de género pero sin escudarse en sus convenciones, la figura a despedazar es Robert Mascaró, un empresario modélico que aparece muerto. Los preparativos del funeral al que comparecerán todas las autoridades del país sirven para reconstruir pieza a pieza, a partir del punto de vista de policías, periodistas, abogados, amigos y vecinos, toda la verdad inquietante que complacientemente todos han dejado que se esconda detrás de la figura que encarna los valores del éxito.

PREMI JUST M. CASERO

Una doble historia simbólica

Un corrector tipográfico de Lleida, Tomàs, se prepara para asistir a la boda de un antiguo amor. En un lugar y tiempo indefinido, otro personaje ronda una frontera kafkiana sin poder atravesarla. "Hay una relación y un vínculo íntimo entre los dos personajes. 'Blat' habla de la dualidad y sobre todo lo que puede unir a las personas a pesar de que sean distintas y desconocidas, es decir, el problema de la identidad", explicó el ganador del premio de novela breve de Girona, Josep M. Pagès. Aunque aparentemente tengan tan poco que ver con la novela como los personajes de las dos historias paralelas que narran, Pagès tomó como modelos los hermanos Víctor y Màrius Torres, que en el contexto de la guerra civil jugaron papeles tan distintos como los de militante combatiente y poeta retirado del mundo. El autor, dice se siente identificado con ambos.

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