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ENTREVISTA

Glen Hansard: "Como más aprendes es hablando con la gente"

El músico irlandés, que ganó el Oscar con la película 'Once (Una vez)', presenta su segundo disco en solitario en la sala Barts

Juan Manuel Freire

Glen Hansard.

Glen Hansard.

Pasada la fiebre de 'Once (Una vez)', el músico folk-rock irlandés Glen Hansard sigue un camino sereno y sólido. 'Didn’t he ramble', su segundo álbum a su nombre, es un tributo a su padre teñido de tradición celta. El viernes lo presenta en Barts, como parte del festival Mil·lenni.

'Grace beneath the pines' era una canción compuesta para Mavis Staples. ¿Componer pensando en otros ayuda a la creatividad?
Por supuesto, aunque en realidad, las influencias van siempre más allá de la música. Una conversación que oyes en un bar; eso puede ser más influyente que cualquier cosa. Hablar con amigos... Un buen disco o un buen libro son importantes, pero como más aprendes es hablando con la gente.

Es un disco bastante reflexivo. ¿Hay alguna experiencia que lo haya marcado?
Me sorprendí a mí mismo cantando sobre mi padre. Cuando murió, no lloré. Mi relación con él había sido difícil y ambivalente. Con el tiempo, mis recuerdos se endulzaron y empecé a ver al hombre de forma más humana. El disco acabó siendo un homenaje al padre. Ya desde el título, que hace referencia a su bar favorito, The Ramble Inn. ¿Por qué no llamarlo más o menos así, como el lugar donde pasaba más tiempo?

Pero no es un disco con el que busque lágrimas. E incluso hay un tema para levantar ánimos, ‘Winning streak’.
Sí, compuse esa canción para un amigo, pero no siempre fue positiva. Al principio se llamaba 'Losing streak'. Es más fácil escribir canciones tristes. Y mucha de mi música favorita es así. Pero a veces es importante ser positivo. En los últimos tiempos he escuchado mucho a Woody Guthrie, y admiro su sentido de responsabilidad social. Si rezas por el bien de alguien, es como si conectaras con una conciencia común de buena voluntad.

"A finales de los 70 y principios de los 80, Bowie era la persona que muchos adolescentes teníamos como guardián. Él nos enseñó que no teníamos que ser masculino para ser atractivo"

¿Qué puede contar sobre 'McCormack’s wall'? En ella quedan claras sus raíces irlandesas.
Bueno, es algo muy irlandés, de verdad. Sobre todo por esa melodía tradicional que incluyo al final.

Y por esa forma de cantar, cercana al 'sean-nós' o canto gaélico.
Es un poco eso. Me gusta mucho el folk irlandés y tengo sangre celta. En esta canción toca el violín John Sheahan, de The Dubliners, lo que también ayuda al aire tradicional.

El vídeo de 'Wedding ring' es una especie de tributo a Bowie; concebido antes de su muerte. ¿Cómo le influyó en su carrera?
Uf, eso daría para otra entrevista. Mi primer disco propio fue suyo, 'Ziggy Stardust'. Me lo regaló mi tía junto a un tocadiscos. Por desgracia, durante dos meses lo escuché con la velocidad equivocada, a 45 rpm en lugar de 33. Más lento, me sonaba raro. Pero una semana después ya me encantaba otra vez. A finales de los 70 y principios de los 80, Bowie era la persona que muchos adolescentes de Inglaterra teníamos como guardián. Él nos enseñó, por ejemplo, que no tenías que ser masculino para ser atractivo. Era un artista verdadero.

¿Tiene alguna favorita entre las infinitas versiones que se han grabado en los últimos años de 'Falling slowly' [la canción con que ganó el Oscar]?
Um, no. Tampoco sé de todas. Sé que Il Divo hizo una, lo que resulta extraño. Debe ser un honor que siga pasando. Como cantaba Dylan, "ojalá tu canción siempre sea cantada / ojalá permanezcas siempre joven".

John Carney, el director de ‘Once (Una vez)’, sigue haciendo películas sobre el poder de la música. La última, 'Sing street', muy bien recibida en Sundance...
John y yo somos grandes amigos. Sigue con lo suyo, con sus películas musicales. De hecho, me confesó que con esta última tenía miedo: "¿Y si resulta que hago la misma película siempre? ¿Me van a odiar en el festival?". Pero ha ido bien y me alegro por él.