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FESTIVAL DE CINE DE BERLÍN

Spike Lee recobra el pulso con una diatriba antiviolencia

La comedia musical 'Chi-Raq' traslada el argumento de 'Lisístrata' a un escenario de guerra entre bandas en los barrios negros de Chicago

"El problema de los Oscar no es la Academia, sino quienes deciden qué películas se hacen y cuáles no", afirma el cineasta en la Berlinale

Nando Salvà

Spike Lee, una de las voces más críticas por la discriminación de Hollywood a las minorías.

Spike Lee, una de las voces más críticas por la discriminación de Hollywood a las minorías. / FABRIZIO BENSCH

Sobre la persona de Spike Lee a menudo se vierten dos críticas: la primera, que básicamente hace cine para propagar su odio a los blancos; la segunda, que está acabado. Su nueva película, 'Chi-Raq', es una idónea refutación de ambas afirmaciones. Porque en ella el cineasta dirige su ira contra la violencia que los afroamericanos se infligen entre sí, tan brutal que no es descabellado hablar de autogenocidio; y porque, tras firmar una larga serie de películas que fueron ignoradas, la que ayer presentó en la Berlinale es lo mejor que Lee ha hecho en mucho tiempo.

"Estados Unidos es un país muy violento, el más violento del mundo", ha afirmado el director al tiempo que recordaba que, solo en lo que va de mes, 90 personas han muerto de forma violenta en la ciudad de Chicago, la mayoría negros a manos de negros. Para hablar sobre ello, 'Chi-Raq' se inspira en la comedia de Aristófanes 'Lisístrata', en que la que las mujeres de los soldados atenienses y espartanos deciden dejar de tener sexo con ellos hasta que pongan fin a la guerra del Peloponeso. El resultado, mezcla de sátira, propaganda, comedia y tragedia, es pura exuberancia.

SHAFT EN EL CORO GRIEGO

Y es, ante todo, pura fantasía. Los personajes hablan en rimas que igual adoptan la forma de versos shakespearianos que de rapeos 'freestyle'; vistosos números musicales se suceden sin pausa y, entre ellos, Samuel L. Jackson se pasea vestido con trajes propios de un proxeneta sacado de 'Shaft' y ejerciendo de coro griego. Las mujeres que en ella aparecen gritan sin cesar "No peace, no pussy" (en castellano, "sin paz no hay chochito"), pero 'Chi-raq' en realidad no pretende que el fin de la violencia sea tan fácil.

"El término no lo inventé yo, así que no se me debería culpar por eso", ha aclarado Lee acerca del título de la película, que está inspirado en el hecho de que en los últimos 15 años en Chicago han muerto más americanos que en Iraq y Afganistán, y que ha enfurecido a muchos habitantes de la ciudad. En la prensa aparecieron artículos llamando al boicot del filme, un rapero llamado King Louie publicó una canción llamada 'Fuck Spike Lee', y el alcalde Rahm Emanuel le denegó al director los permisos para rodar, temeroso de que retrataría la ciudad como una zona de guerra. Y eso es precisamente lo que hace.

DESORDEN Y CAOS

Y lo hace como solo él sabe hacerlo, lo que significa  que 'Chi-raq' es una obra desordenada y caótica. Incluye estridentes cambios de tono y de temperamento, y su estilo hiperactivo apenas deja lugar para personajes que sean algo más que símbolos. Lee dispara contra todo lo que se menea: la economía que ahoga a los pobres, la encarcelación masiva de jóvenes negros, un Gobierno en manos de la Asociación Nacional del Rifle, un sistema educativo fallido, etcétera. Y lo hace sin sutilezas.

Es decir, 'Chi-raq' es algo parecido a un sermón. Pero uno lleno de estilo, francamente divertido y muy muy sexy, y lleno de pasión y de una rabia del todo sincera. A su imperfecta manera, es el complemento idóneo de 'Haz lo que debas', y volvería a situar a Lee en el centro del debate cultural de no ser porque eso ya lo logró llamando al boicot a la próxima entrega de los Oscar para protestar por la ausencia total de intérpretes negros entre los candidatos. "El problema no es la Academia de Hollywood sino quienes deciden qué películas se hacen y cuáles no, y casi todas esas personas son blancas", opinó ayer al respecto. "Pero, ojo, mi mujer y yo no boicoteamos nada, solo dijimos que no asistiríamos. Iremos a ver el baloncesto".

Thomas Wolfe, un genio caricato

Entre las películas candidatas al Oso de Oro presentadas ayer, todos los focos se concentraron en 'Genius', el debut tras la cámara del director teatral Michael Grandage; pero no por los méritos artísticos de la película (cualesquiera que sean), sino por la presencia en el certamen de sus dos protagonistas, Colin Firth y Jude Law. La película intenta reivindicar la grandeza del escritor Thomas Wolfe retratando su relación con el editor Max Perkins, pero fracasa por su ramplonería narrativa, su recurso a clichés como el del escritor torturado y, sobre todo, por la increíblemente histriónica interpretación de Law, que hace a Jim Carrey parecer un maniquí 'bressoniano' en comparación. Menos trillada en su método narrativo y más intrépida visualmente resultó ser 'Soy Nero', que contempla la presencia estadounidense en Oriente Próximo desde la perspectiva de aquellos inmigrantes ilegales que se alistan en el ejército para obtener la ciudadanía.

            

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