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Una familia en torno a un perro

Alejandro Palomas recupera en 'Un perro' a los protagonistas de 'Una madre' y los reúne en torno a una mascota

ERNEST ALÓS / BARCELONA

Una familia en torno a un perro

IRIS MARTINEZ

El escritor y traductor Alejandro Palomas (Barcelona, 1967) convirtió su novela 'Una madre' en un éxito silencioso, que iba acumulando reediciones mientras libreros y lectores se iban recomendando esta historia de una familia que se reúne en Nochevieja en torno a Amalia, una madre muy peculiar. La clave, sentimientos desacomplejadamente a flor de piel y humor, se repitió en 'Un hijo' y regresa ahora de nuevo con 'Un perro' (Destino / Columna).   

Los títulos de Palomas engañan un poco. 'Un hijo’ escondía la historia de un padre, ‘Una madre’ la de un hijo, y ‘Un perro’… "Aquí el perro no es el protagonista, en realidad lo es la familia. Quería reunir a de nuevo la familia de 'Una madre' a partir de una urgencia, a partir de un personaje que es un perro llamado R. Lo importante son estas 12 horas de contacto y convivencia familiar. En esta novela se explica mucho más por qué son cómo son", explica Palomas.

En 'Un perro', respecto a la novela de la que deriva, pesa más el envejecimiento, las rodillas cascadas, la memoria que patina: "Está presente el trasvase de roles entre hijos que empiezan a tener que ser padres de sus padres, y padres que empiezan a ser un poco hijos, y la fricción que se crea", añade.

'Un perro' / 'Un gos'

Alejandro Palomas
Destino / Columna
348 páginas. 18,90 €

AMALIÓFILOS Y PERRÓFILOS

La manera particular de hablar de Amalia la convierte en la estrella cómica del espectáculo. “Lo ocupa todo, esta madre ocupa mucho espacio, y mientras ocupe mucho espacio yo se lo doy”, dice su creador. Sin embargo, intuye que en estos momentos (el libro, en su segunda edición ya, apareció hace tres semanas) tiene más lectores atraídos por "lo perruno".

Normalmente la gente que no tiene perros no comprende a la que sí. El hecho de que estos últimos tengan un libro en el que se vean comprendidos en lugar de acusados quizá le asegure un nuevo público a Palomas. A la presentación, de entrada, llegaron una cincuentena de canes acompañados de sus dueños. "Hay mucha empatía compartida; recibo muchos comentarios de quienes dicen que solo los que tenemos perro entendemos nuestra actitud con ellos, pero lo que más me satisface es que guste a la gente que no tiene perro y descubre cómo de integrados están en una familia", explica Palomas. En un momento del libro, el narrador dice que ve reír al perro cómo solo sus amos saben ver que ríen. Ahora Rulfo lo acaba de hacer, dice Palomas, sentado en un banco del Turó Park. Hacer la entrevista acompañados del golden retriever del escritor obligaba a buscar un lugar así en lugar de una cafetería.

¿R. en la ficción, Rulfo en la realidad? "Me muevo en un hilo muy fino entre lo que soy y lo que me gustaría ser, lo que escribo, lo que vivo, lo que creo, lo que invento. El perro empieza siendo R. y acaba siendo Rulfo. En la portada, el perro no es Rulfo, pero en la solapa sí. En la portada es ficción, y en la solapa realidad. Las entretejo constantemente".

Las letras de la palabra Rulfo corresponden a las iniciales de cinco características de los miembros de la familia de la novela. El Rulfo real tiene otro origen: Palomas, que estaba pasando un mal momento personal, acababa de echar por la ventana un ejemplar de ‘Pedro Páramo’, de Juan Rulfo, segundos antes de que le llamasen a la puerta y le trajesen a la que sería su mascota.