'Midnight special', una carta de amor a Carpenter y Spielberg

Jeff Nichols presenta en la Berlinale un drama de ciencia ficción que protagoniza su actor fetiche, Michael Shannon

De izquierda a derecha, Jeff Nichols, Michael Shannon, Jaeden Lieberther, Kirsten Dunst y Josel Edgerton, este viernes en Berlín, tras la presentación de ’Midnight special’.

De izquierda a derecha, Jeff Nichols, Michael Shannon, Jaeden Lieberther, Kirsten Dunst y Josel Edgerton, este viernes en Berlín, tras la presentación de ’Midnight special’. / AP / AXEL SCHMIDT

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Cuando se supo que la nueva película de un director adoptado por el festival de Cannes como Jeff Nichols iba a competir en el de Berlín, muchos lo interpretaron como una mala señal. El anuncio, además, llegó meses después de que el estreno del filme se pospusiera de noviembre del 2015 a marzo de 2016, época del año que la cartelera estadounidense reservan para soltar lastre. Visto lo visto ayer, esas zozobras quedan explicadas: 'Midnight special' es lo que se conoce como un culo de mal asiento.

Se trata del homenaje de Nichols a cierta ciencia ficción de los 80 y en particular a tres títulos: 'Starman', 'Encuentros en la tercera fase' y 'E.T., el extraterrestre'. “Me encantan el aspecto y el espíritu de esas películas, y es lo que he querido emular”, explica el director. “Son magistrales transmitiendo misterio y a la vez capacidad para conmover”. 'Midnight special' es la historia de un padre que huye junto a su hijo tras descubrir que el chaval tiene poderes sobrenaturales. Desvelar que esas habilidades incluyen el lanzamiento de chorros de luz azul por los ojos no es un 'spoiler' porque se ve en el trailer; desvelar el origen de la luz sí lo es y, por tanto, hasta aquí podemos leer.

Sea como sea, 'Midnight special' va más allá de la mera devoción a los citados referentes en tanto que también conecta con dos de las magníficas obras previas de Nichols, y no solo porque todas ellas las protagoniza Michael Shannon. Como 'Take shelter' (2011), nos muestra a un hombre que mira hacia el cielo en busca de respuestas; como 'Mud' (2012), habla de un niño que trata de sobrevivir en el violento mundo adulto. De la comparación, todo sea dicho, no sale del todo bien parada. Por un lado carece de la sutileza de 'Take shelter', que dejaba a nuestro criterio decidir si su asunto era el Apocalipsis o una mente enferma (o ambos), y por otro no tiene la fluidez de 'Mud' combinando los elementos de cine negro con los de cuento fantasioso.

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En ese sentido, 'Midnight special' funciona mucho mejor en su primera mitad, mientras maneja sectas y persecuciones y códigos secretos, que en cuanto Nichols empieza a explicitar su amor por John Carpenter y Steven Spielberg. Porque en su viaje atrás en el tiempo prescinde de la distancia irónica (afortunadamente) pero también de la ingenuidad que sus modelos sí tenían (a estas alturas hace tiempo que la ingenuidad murió). Y, sobre todo, porque no parece del todo cómoda en su propia piel, como un tebeo que quizá preferiría tener tapas duras.

Amar tras la primavera de Túnez

Cierto, por otra parte, que el muchacho todavía está verde: 'Hedi' insiste en subrayar de forma más bien tosca el paralelismo entre su protagonista, que vislumbra una promesa de libertad pero se ve lastrado por el yugo materno, y un país que fue el primero en vivir la primavera árabe pero que, cinco años después, sigue sin haber completado su revolución. Pese a ello, Attia revela como un detallado retratista de comportamientos humanos y un certero observador de complejidades sociales y culturales.