DEL 10 DE FEBRERO AL 20 DE MARZO

Albertí y Homar llevan al TNC al Schnitzler que anticipó los fantasmas del nazismo

La Sala Gran del Teatre Nacional de Catalunya acoge desde este miércoles el clásico de 1912 'El professor Bernhardi', con Joel Joan, Pep Cruz y Manel Barceló

Pep Cruz (izquierda) y Lluís Homar, en una escena del montaje ’El professor Bernhardi’, que Xavier Albertí estrena en el TNC.

Pep Cruz (izquierda) y Lluís Homar, en una escena del montaje ’El professor Bernhardi’, que Xavier Albertí estrena en el TNC. / MAY ZIRCUS

Se lee en minutos

ANNA ABELLA / BARCELONA

El professor Bernhardi’, el clásico de 1912 del médico y dramaturgo judío Arthur Schnitzler (1862-1931), censurado por el Imperio austrohúngaro durante años, “anticipa los fantasmas a los que se enfrentará la sociedad europea del siglo XX con la llegada del nazismo”, valora Xavier Albertí, director del montaje que este miércoles estrenará en la Sala Gran del Teatre Nacional de Catalunya (TNC), con Lluís Homar, Joel Joan, Pep Cruz y Manel Barceló, en un reparto de 14 actores. 

  

El montaje,  con traducción de Feliu Formosa y adaptado por Lluïsa Cunillé, permite ver cómo hemos construido nuestra ideología

En la Viena de 1900 -pero con una escenografía de hoy día que permite reflexionar sobre la actualidad-, “en la que Nietzsche ha testificado la muerte de Dios, porque los hombres lo han echado de su imaginario porque ya no lo necesitan”, Schnitzler, neurólogo y escritor austriaco, “hijo, nieto, hermano y cuñado de médicos” y amigo de Freud, plantea, añade el director artístico del TNC, además de un debate entre ciencia y religión, algo más profundo: “ver cómo se articulan los comportamientos ideológicos contemporáneos y con qué hemos construido nuestra ideología”, es decir, “¿por qué somos como somos, por qué pensamos como pensamos? 

UNA JOVEN MORIBUNDA

La obra del autor de ‘La Ronda’, ‘Anatol’ o ‘La cacatúa verde’ parte de un episodio inicial donde el doctor Bernhardi (Homar), en una policlínica que evoca la que fundó el propio padre de Schnitzler, atiende a una joven de 18 años con septicemia tras un aborto clandestino. Le queda muy poco tiempo de vida y le ha administrado un fármaco euforizante que le ha hecho creer que no morirá. Para no estropear los últimos momentos de vida de la paciente, el doctor impide a un sacerdote cristiano (Albert Prat) que le dé la extremaunción. 

Ese debate ético encarna, según el actor Pep Cruz, la “defensa de la libertad de conciencia” sin que el autor “tome una posición moral”, lo que obliga al espectador a hacer su propia reflexión para elegir en qué bando está. Pero, avisa Albertí, “ese pequeño incidente crecerá como una bola de nieve con una serie de conflictos en un camino lleno de manipulaciones que ponen en cuestión la salubridad de las instituciones políticas, culturales, periodísticas y económicas de la sociedad”.

TRADUCCIÓN DE FELIU FORMOSA

‘El professor Bernhardi’ llega por primera vez a Catalunya, con traducción de Feliu Formosa y adaptación de Lluïsa Cunillé, que ha convertido en tres las cinco horas originales, y con música del propio Albertí. No hay buenos ni malos, el espectador deberá juzgar por sí mismo, advierten actores y director. Pero sí hay un “Darth Vader”, confiesa Joel Joan sobre su personaje. “Es un eficiente cirujano, un trepa, un arrogante dispuesto a llegar a la cima a cualquier precio. Ve el antisemitismo como un vehículo para sus ambiciones y no duda en utilizarlo. Es un protonazi”.

Homar, que destaca la “enorme teatralidad” del montaje, que podrá verse hasta el 20 de marzo, de miércoles a domingo, encarna a la figura de un humanista creada por alguien que “hace más de 100 años tuvo la clarividencia de plantear en teatro que Dios ha muerto”.  En el papel del ministro de Cultura y Educación se coloca Manel Barceló: “Quiere modernizar la sociedad -dice sobre su personaje- pero el escándalo le estalla en las manos y se encuentra atado por la gente que no quiere esos avances”.  

Noticias relacionadas

ELEMENTOS AUTOBIOGRÁFICOS

Según Feliu Formosa, es la obra "más larga, densa y compleja” de Schnitzler, además de “la más autobiográfica”. Según Albertí, “hace justicia a la memoria de su padre”, que fundó una policlínica como la de Bernhardi, en la que acusaron y despidieron a un empleado judío por problemas en la contabilidad. “Influido por el clima antisemita siempre le quedó la sensación de no haberle defendido lo suficiente”. En la ficción, el profesor Bernhardi ve cómo quieren obligarle a votar para un cargo a un no judío cuando él cree que el más adecuado es un judío.