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Cesc Gay: "'Truman' me ha enseñado a tener paciencia"

El director que mejor ha diseccionado su generación en la gran pantalla ha conquistado por fin el Goya con la primera película que rueda en Madrid

Olga Pereda

Cesc Gay, director de ’Truman’ y gran triunfador de la noche de los Goya, muestra uno de los galardones.

Cesc Gay, director de ’Truman’ y gran triunfador de la noche de los Goya, muestra uno de los galardones. / JUAN MANUEL PRATS

El gran triunfador de los Goya llega a la sala de prensa comiendo un bocadillo envuelto en papel de plata (¿traído de casa?) La larga ceremonia ha terminado hace un rato. Es de madrugada y hay hambre. También sed. "Nadie me ha dado una cerveza", se burla el inmutable Cesc Gay (Barcelona, 1967). A falta de una birra, tiene entre sus manos el máximo premio del cine español, un galardón que hasta ahora se le había resistido. Las nominaciones que obtuvieron 'En la ciudad' y 'Krámpack' no se tradujeron en galardones. El vencedor de la noche, el cineasta que mejor ha diseccionado a su generación en la gran pantalla, sonríe cuando los periodistas le comentan que en la porra previa a la gala, 'Truman' ganaba por goleada. "Nosotros [refiriéndose a su equipo] somos una pequeña familia. Vaya 'tsunami' nos ha pasado por encima", admite el director de 'Una pistola en cada mano'.

Se le veía un tanto escéptico estos días. Es algo necesario para relajarte. Te relajas mejor si piensas así. A cada gala a la que he ido, los Forqué y los Gaudí, he pensado: a ver qué pasa. Es la mejor forma de hacerlo, quitarle peso a la cosa.

Es la primera vez que rueda en Madrid y no en Barcelona. Le ha traído suerte la ciudad. ¿Repetirá? No lo sé. Creo que las películas te llevan. 'Truman' la escribí sin pensar dónde la íbamos a hacer. Podía ser en cualquier ciudad. Cuando Ricardo Darín me dijo que quería hacerla, no lo vi en Barcelona. Y tampoco a Javier Cámara. Los dos tienen casa en Madrid. Además, me apetecía rodar en otras calles. No lo dudé. Mi productora [Marta Esteban] lo pensó cuatro días. Me gustó la ciudad. Descubrí un Madrid que no conocía.

¿Qué cree que han premiado los académicos? ¿Quizá la sutileza de una película que huye de sentimentalismos a pesar de que narra cómo una persona enferma [Ricardo Darín] se enfrenta a una muerte inminente? Quizá el equilibrio, algo que tuve claro que era la gran cuestión de la película. Ya estaba en el guion. 'Truman' es una despedida. Las despedidas son tristes y esta, más. Pero había que añadirle un cierto humor. Los ensayos en la casa de Cámara nos sirvieron para analizar todo y preguntarnos, gracias a las antenas de Ricardo y Javier, si nos habíamos pasado de serios o tristes. Modulamos todo. Le dimos un tono adecuado.

¿Qué lección ha aprendido? Que hay que tener paciencia, que las películas hay que hacerlas cuando tocan. A veces en la industria se precipitan proyectos, pero solo se deberían sacar adelante cuando están verdaderamente listos. Tenía 'Truman' desde hace cuatro años. Y la he rodado cuando he sentido que podía hacerla. Así las películas salen mejor.

Se estrenó a finales de octubre y todavía está en alguna sala de Barcelona y Madrid. Según el Ministerio de Cultura, ha tenido una cifras de espectadores nada desdeñable (491.213) y el 19 de febrero llega a la plataforma 'online' Filmin. ¿Espera una segunda vida en taquilla a raíz de los Goya? Por supuesto. Y mi productora más. Y mi distribuidora [Filmax], más todavía.

¿Le habría salido un filme muy diferente si lo hubiera hecho con el respaldo de Antena 3 TV o Tele 5? No lo sé. Yo siempre trabajo con TVE y con la televisión catalana. A lo mejor hubiera trabajado igual. Aunque no sé. No sé si les hubiera interesado hacerla.

 "Tienes que ayudar al espectador a mirar. Una película es una invitación al público. Cuando yo voy al cine y hago un esfuerzo por hacerlo, quiero que me tengan en cuenta"

Habla de algo muy duro, la muerte. Tienes que ayudar al espectador a mirar. Una película es una invitación al público. Yo voy al cine, y hago un esfuerzo por hacerlo. Me gasto dinero en una canguro que cuida a mis hijos y pago la entrada, así que quiero que me tengan en cuenta. Vivo en Barcelona, al lado del Verdi. Pero tengo amigos que para ir al cine cogen el coche y hacen varios kilómetros. A mis espectadores les pueden gustar más o menos mis trabajos, pero cómo me dolería que me dijeran: 'Tío he perdido el tiempo en el cine'. Es igual que cuando vas a un restaurante. Puede que la comida te haya gustado más o menos, pero tienes que salir satisfecho.

Siempre dice que la comedia se le resiste. Ya he decidido que solo las hago en el teatro ['Els veïns de dalt'].

Ahora va a escribir una serie de televisión para MoviStar+. Sí, tengo ganas de hacer algo distinto. Estamos empezando a darle forma.

Volviendo a la gala de los Goya, vaya presencia masiva de políticos. No he visto a nadie.

Pues nunca había habido tantos. No me los han presentado. Pero, vamos, no me habría importado ir por ahí a tomar algo con ellos.

¿Qué les diría? No sé, algo así como espabilad, poneos de acuerdo.  

¿Ha visto 'La novia'? Sí. Es estupenda. Cuando recogí uno de mis premios ya le dije a su directora, Paula Ortiz, que es joven y tiene talento

¿Y las otras películas que aspiraban al Goya? Sí.

Lo pregunto porque lleva a gala lo de ir al cine... Pero, ¿qué examen me quiere hacer pasar? (sonríe). Solo he visto la de Paula Ortiz y la de Isabel Coixet ['Nadie quiere la noche']. Soy vecino de Isabel, nos encontramos en el supermercado. Mi hermano ha trabajado con ella. Es estupenda. Estupendas todas.