20 sep 2020

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Todd Haynes: "Salir del armario es un acto político"

El director californiano deslumbra con 'Carol', una historia de amor prohibido entre dos mujeres en la Nueva York de los años 50

Nando Salvà

Todd Haynes, en la presentación de ’Carol’ en el festival de Roma, en octubre del 2015.

Todd Haynes, en la presentación de ’Carol’ en el festival de Roma, en octubre del 2015. / MATTEO CIAMBELLI

El director californiano Todd Haynes (Encino, Los Ángeles, 1961)  ha construido una deslumbrante carrera como cineasta a menudo centrándose en cuestiones de género y sexualidad –como en 'Poison' (1991) o 'Lejos del cielo' (2002)– y firmando admirables retratos de mujeres –como en 'Safe' (1995) o la miniserie 'Mildred Pierce' (2011)-. Basada en 'El precio de la sal', la segunda novela de Patricia Highsmith, su nueva y magistral película reincide en esos asuntos. Ambientada en la Nueva York de los años 50, 'Carol' narra el amor prohibido entre una adinerada mujer infelizmente casada, interpretada por Cate Blanchett, y una tímida joven de clase trabajadora, que encarna Rooney Mara. Ambas actrices aspiran al Oscar por su trabajo.

¿Diría que 'Carol' es una obra complementaria de 'Lejos del cielo' (2002), en la que usted ya retrató sexualidades prohibidas ambientadas en los años 50?
No, porque sus motivaciones son muy diferentes. 'Lejos del cielo' era un homenaje, una reivindicación de Douglas Sirk y sus melodramas, y al mismo tiempo afrontaba problemáticas relacionadas con el racismo y el machismo. En 'Carol' me pongo al servicio de la novela de Highsmith, en gran parte autobiográfica. He querido contar una historia de amor clásica, alejada de los artificios del Hollywood Technicolor de la época. Carol y Therese son héroes ordinarios, lastrados por las duras condiciones que se les imponen. Aquí mi referente inevitable fue 'Breve encuentro' (1945), de David Lean.

La película se llama 'Carol', pero su punto de vista es el de Therese.
En efecto. A Carol accedemos solo a través de una mirada subjetiva. Es el objeto de deseo de Therese y, por tanto, acarrea muchos misterios. Su rostro es como una pantalla que constantemente revela y oculta información, y sus sentimientos son ambivalentes. Y eso le otorga mucho poder. Cuando nos enamoramos de alguien, las señales que esa persona nos envía pueden ser frustrantes, porque nos adentran en un estado de incertidumbre. En  buena medida, Carol es una coreografía de ese juego de confusión.

¿Qué le parece que 'Carol' sea etiquetada como una historia de amor lésbico?
Lo entiendo porque retrata una pasión prohibida entre dos mujeres, pero con los personajes y sus tormentos puede identificarse todo el mundo. Todos hemos experimentado amores a primera vista, expectativas románticas, separaciones y reencuentros. El poder del libro de Highsmith es su carácter único: es como un ovni en su carrera literaria, dedicada casi exclusivamente a la novela negra. La escritora trata de describir sus sentimientos por Carol pero no encuentra palabras, porque no encuentra un referente en base al que describirlos. Tiene que describir emociones cuya existencia desconocía. Para ella, es un caos.

En todo caso, por lo que comentaba antes, la mente de Therese es similar a la de Ripley, el asesino que protagoniza muchas de las novelas de Highsmith.
Cierto. Los dos permanecen en un estado de hipótesis, conjeturando narrativas y pensando en posibles reacciones ante ellas. La diferencia es que Ripley piensa en cómo mantendrá su inocencia y escapará de la ley, y Therese piensa en si su objeto de deseo siente lo mismo que ella.

'Carol' está rodada de una forma casi 'voyeur'. Muchas escenas son contempladas a través de ventanas, o de reflejos en espejos y ventanillas de coche. ¿Por qué?
Porque la película en buena medida habla del acto de mirar, y de interpretar lo que estamos mirando, y de invertir nuestros deseos y necesidades en la mirada. Y ofuscar lo que estamos contemplando con obstáculos no solo enfatiza el acto mismo de mirar, sino que además hace que deseemos ver más, que queramos obtener más de aquello que vemos. Así le sucede a Therese, y espero que también al espectador.

Todd Haynes

DIRECTOR

"Entiendo que 'Carol' sea etiquetada como una historia de amor lésbico, pero con los personajes y sus tormentos puede identificarse todo el mundo"

Su crítica al trato que los homosexuales recibían en los 50, ¿hasta qué punto es extensible al mundo actual?
A los homosexuales se les obligaba a vivir como espías, y se les consideraba como criminales o apestados, o desviados que necesitaban ser curados a base de psicoterapia y medicación. Y de eso, no nos olvidemos, no hace mucho. Hoy en día las actitudes han cambiado, salir del armario sigue siendo un acto político. Cierto que los sistemas legales de Occidente han evolucionado, pero el modo en que nuestra privacidad se ve expuesta sigue provocando  todo tipo de traumas.

La mayor parte de su cine está ambientado en épocas pasadas. ¿Por qué?
Siento que viajar al pasado hace que la capacidad de una película para hacernos experimentar sea más profunda. Nuestro modo de implicarnos es más intenso. Y cuando una película de época plantea asuntos que tienen ecos en el mundo actual, esas conexiones son inmediatamente más trascendentales porque es el espectador mismo quien tiene que establecerlas. De todos modos, en realidad hago cine de época por mero egoísmo. Quiero seguir investigando acerca de otros entornos sociales, otras tradiciones y otras culturas populares.

Asimismo, su protagonista típica es una mujer que lucha contra un entorno que le permite florecer. ¿En quién está inspirada?
Siempre he estado conectado de forma muy íntima con mi sensibilidad femenina, y mi sexualidad me ha obligado a luchar contra el entorno. De todos modos, mi inspiración en películas como 'Lejos del cielo' o 'Carol' y en la miniserie 'Mildred Pierce' fueron sobre todo mi madre y mi abuela materna. Mi madre creció algo antes de la liberación femenina que tuvo lugar en los 60 y los 70, pero aun así siempre fue increíblemente fuerte. Es la gran heroína de mi vida.