DOCUMENTAL

Una merienda con Colita

Ventura Pons sienta a la fotógrafa y a nueve de sus amigas a charlar sobre la Barcelona de los 60 y 70 en 'Cola, Colita, Colassa. Oda a Barcelona'

Tráiler de Cola, Colita, Colassa...’.

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ERNEST ALÓS / BARCELONA

"Me dio la idea Wert -dice Ventura Pons-. Le dan el Premio Nacional de Fotografía y esta señora tiene la dignidad, necesitando el dinero, que eran 30.000 euros, de decir que no quería que se lo diese un fascista. La llamé y le dije: 'Reina, ahora te voy a hacer una película y a ver si da dinero para compensarte por los 30.000 euros'". Y al cabo de un año aquí está 'Cola, Colita, Colassa. Oda a Barcelona', que se estrena este viernes en los cines Renoir Floridablanca, Boliche y Balmes. Un falso documental en el que la fotógrafa Isabel Steva y nueve de sus mejores amigas charlan durante una divertida merienda (con churros y con la consigna, parece, de a ver quién la dice más gorda) de la Barcelona de los 60 y 70: del cine, de episodios como la asamblea de Montserrat o el entierro de Franco, de los hermanos Moix, del Chino de la miseria y de la bohemia, de los escritores del 'boom', de la diversión y de la política en Bocaccio...

La conversación que mantenemos en el estudio de Colita en Sants empieza, como la película, recordando el asunto del premio. ¿Por qué lo rechazó? "¿Sabes lo que pasa? Que lo único que nos queda contra esta gentuza es el desprecio", explica Colita. “La reacción de la gente fue espectacular; me paraban por la calle y me daban las gracias".

Los que faltan

Hay nueve amigas en la película. "Pero hay muchas bajas. Echo en falta a mucha gente. Jaime Gil de Biedma, Carlos Barral, Masons, Miserachs, Català Roca... Se me han ido muchos amigos", explica la fotógrafa. Pero hay dos que tienen capítulo propio en la pelicula, los hermanos Moix. "Ana María Moix, de estar viva, estaría sentada en la mesa de la pelicula. La presencia que han tenido Ana María y Terenci en mi vida ha sido fortísima. Son mis amigos más queridos, añorados e imprescindibles, pero no llegaron a tiempo". En la película, Colita relata el divertido viaje a Egipto en que Terenci le pidió que le fotografiara en Abú Simbel en calzoncillos de leopardo para la portada de 'Destino' después de asegurar que se acababa de beneficiar a un indígena tras una duna. "¡Mentira!. Era un peliculero y un estrafalario. Haría tanta falta ahora un personaje como él, con esa locura tan estupenda, tan divertida, con ese ingenio y ese talento. Terenci es de las personas que añoro cada día...".

UNA MESA PARA HABLAR Y HABLAR

Ventura Pons, que ya rodó documentales sobre Ocaña y Gato Pérez, tuvo aquí una propuesta más reposada. "Podríamos hacer una merienda, porque antes tomábamos copas hasta altas horas de la madrugada y ahora ya no estamos para bromas", propuso. "Aquello se acabó", confirma Colita. Ella eligió a sus acompañantes: Teresa Gimpera, Maruja Pérez, Rosa Regàs, Beatriz de Moura, Pilar Aymerich, Anna Maio, Rosa Sender, Nuria Feliu y Marta Tatjer. Dice que lo que caracterizaba a la gente de la 'gauche' era el "hablar, hablar y hablar, la curiosidad por lo que hacían todos". Esas tertulias sin fin es lo que se intenta reproducir en la película, aunque mirando al pasado.

Juntas se lo pasan bien, y la intención es que el espectador lo haga también. "La alegría es muy importante en la película", dice Ventura Pons. El protagonismo es coral, aunque la conversación gire en torno a Colita (y sus burradas: "son absolutamente parte de mi vida, me sale el lado gamberro porque lo soy") y a la Barcelona de su juventud. "El tema es ese, 'oda a Barcelona'", apunta Ventura Pons. "Yo soy mis amigas, que son mi familia, y lo que me ha pasado; sola no eres nada", sentencia Colita.

LAS FOTOGRAFÍAS

No se trata de una conversación ininterrumpida: se distribuye en bloques temáticos, cada uno de ellos introducido por una selección de fotografías que se convierte en una antología en movimiento del trabajo de Colita. Sobre todo, decenas y decenas de retratos, elegidos por Ventura Pons directamente del archivo de la fotógrafa. Algunos de ellos, divertidos descartes de sesiones como las de Gabriel García Márquez o Mario Vargas Llosa. "A mí me gusta el retrato, es lo que más. La gente conmigo se relaja, porque sabe que juego a su favor, no me aprovecho de ellos, siempre saco a la persona a la que fotografío divertida, simpática, interesante y guapa y, si puedo, todo a la vez. Aunque si es un encargo y es una persona que no me gusta, voy a por ella, porque tú retratas a la gente como crees que es".

Ventura Pons y Colita, en el estudio de la fotógrafa.

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La película tiene una trampa. O mejor dicho, dice Ventura Pons, es cine, y tiene un director, y un guion. Los planos intercalados del jardín de Colita (pileta con peces, casas nido para pájaros, maleza y desorden) hacen pensar que la merienda transcurre allí. Pero se rodó en tres sesiones en el estudio del cineasta, reproduciendo el fondo del jardín y con cinco cámaras y una iluminación y sonido que hubiesen sido imposibles en el patio de la fotógrafa. Es un falso documental, dice Ventura Pons. "La idea está bien, la gente que sale es divertida, lo que se cuenta es interesante", concluye Colita.

Las damas de la 'gauche divine'

Tan personajes como Colita (y la Barcelona que recuerdan entre todas) lo son en esta película las nueve amigas que se sientan con ella a la mesa. Una de las presencias sorprendentes, entre las damas de la 'gauche divine', es la de Núria Feliu. "Yo la conozco de la época del teatro, era muy buena, después se puso a cantar y a hacer de 'tieta' nacional de Catalunya. Aquí recuperamos una Núria que me sorprendió mucho", dice Ventura Pons de la cantante. "La quiero mucho y es amiga mía", puntualiza Colita. "Teresa Gimpera es la que es más consciente de que está haciendo una película y ayuda mucho. Y su historia es impresionante", añade el cineasta, que en cambio no conocía a la fotógrafa Pilar Aymerich. "Es una persona muy honesta, muy entera, con sentido del humor y un cerebro muy bien amueblado", dice Colita. Están sentadas también a la mesa Rosa Regàs, que se queja de que el país no ha sido agradecido con esa generación ("el país no lo es, no lo ha sido con mucha gente, pero nosotras no nos podemos quejar", sostiene la fotógrafa), Rosa Sender ("loquera, confesora espiritual y amiga de toda la vida de Ana María Moix y mía"), la agitadora cultural Marta Tatjer ("nos hicimos amigas desde que colaboré con ella cuando organizaba las fiestas de la Mercè y todos los folclores de Barcelona"), Maruja Torres (que pone un contrapunto realista a algunas evocaciones demasiado idílicas del Chino de esos años), Beatriz de Moura (con sus recuerdos sobre los escritores del 'boom') y Anna Maio ("la mano derecha de Oriol Regàs en todos los tinglados de Bocaccio, un personaje que podría contar toda una historia de Barcelona").