19 feb 2020

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Reflexiones de cinco jóvenes

La mayoría de los lectores han recomendado la novela a otros compañeros y consideran que debería ser obligatoria en la ESO Coinciden en que es una buena forma de abordar el 'bullying'

L. F.
BARCELONA

Su madre se lo regaló por Sant Jordi y él decidió llevarlo al instituto para las horas de lectura. Cuando lo terminó, quiso que sus compañeros también la leyeran y por eso lo dejó allí. Así fue como Nil Prats, estudiante de 4º de ESO del instituto Castell del Quer de Prats de Lluçanès (Osona), dio a conocer la novela a muchos otros alumnos.

El personaje de August es el que más les llama la atención, por su físico, lógicamente, pero también por su forma de ser. Anna Bella van Schaik, Maria Font y Aina Prat, compañeras de clase de Nil, coinciden en destacar la valentía del protagonista para afrontar un problema como su malformación. «Es un claro ejemplo de que tenemos muchos prejuicios y que es importante no dejarse llevar por las apariencias», explica Anna Bella. Sin embargo, Nil y Jofre Canals, otro estudiante de 4º de ESO, difieren y destacan otras cualidades del protagonista. Por un lado, Nil subraya el humor de August: «Tomándoselo con humor quiere demostrar que, para él, su problema no es tan grave». Por el otro, Jofre remarca el espíritu de superación del protagonista: «Cualquier problema lo afronta y lo supera, cueste lo que cueste».

Todos ellos coinciden en que lo que realmente da color al libro es la narración a través de diferentes voces. Entre todos los personajes que aparecen, la mayoría de estos jóvenes lectores destacan a Via, la hermana mayor de August. «Via es un personaje con el que te identificas rápidamente por muchas de las situaciones que vive en el instituto», argumenta Aina.

Sin embargo, cuando se habla de Julian, la mayoría no entiende el motivo de su maldad. Maria, la única de los cinco que ha leído El capítulo de Julian, explica que este personaje se ve de forma diferente después de esta segunda novela. «Julian es malo pero en el fondo te das cuenta de que también tiene motivos para serlo porque su vida tampoco es de color de rosa», dice, convencida de que el libro centrado en el acosador es necesario para tener otra visión de Wonder.

Mensajes diferentes

Aunque la novela les ha transmitido un mensaje diferente a todos ellos, coinciden en que puede ser una buena forma de abordar el acoso escolar y de hacerles reflexionar sobre algunos de sus actos. «Sin quererlo, haciendo algún tipo de comentario, todos hemos sido alguna vez Julian», comenta Maria. «De la misma forma que alguna vez también todos hemos sido August», añade, refiriéndose a los momentos en que pueden sentirse como el diferente del grupo.

Casi todos consideran que el libro tendría que ser lectura obligatoria en la ESO, excepto Nil. «Cuando te obligan a leer un libro lo acabas aburriendo, creo que tendría que ser solo una lectura recomendada y leerlo por placer», argumenta. De hecho, todos han recomendado la novela de R. J. Palacio a compañeros, amigos y familiares. Jofre incluso cuenta que el libro le ha servido para tener largas conversaciones con sus padres sobre el acoso escolar y el concepto de ser diferente.