04 jul 2020

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Oriol Perucho, alma libre del 'underground'

El músico barcelonés, miembro de grupos experimentales como Perucho's y Koniec, fallece de cáncer de pulmón a los 61 años

Jordi Bianciotto

Oriol Perucho, en el 2014, en su casa del Eixample.

Oriol Perucho, en el 2014, en su casa del Eixample. / ÁLVARO MONGE

Hubo una escena, en la Barcelona de los años 70, situada por debajo del radar del propio 'underground' layetano, que en los últimos tiempos ha despertado una creciente fascinación, y en la que Oriol Perucho ejerció un papel destacado a través de su grupo de música improvisada, Perucho’s. El batería barcelonés había reactivado la banda en el 2011 y planeaba nuevas grabaciones cuando un cáncer de pulmón se lo llevó, en la madrugada de este sábado, a los 61 años.

Comenzó muy pronto: con apenas 18 años, en 1972, creó Perucho’s siguiendo la máxima de la experimentación, entre la música progresiva y el free-jazz, con una formación heterodoxa: la guitarra de Jordi Graells y los saxos de Oriol Pons de Vall y Albert Subirats. Hijo del escritor Joan Perucho, mantuvo esa actitud desprendida, disidente, a lo largo de su trayectoria. "Fue, sobre todo, un alma libre hasta el último momento", recuerda Eduard Altaba, que fue compañero de filas en Tropopausa, a finales de los 70, y ya en el nuevo siglo, en Les Anciens.

A partir de una mezcla de influencias que cubría desde el rock psicodélico al jazz de Ornette Coleman y Archie Shepp, Perucho’s desarrolló un sonido agreste y mutante, con disonancias y cacofonías, propenso a la idea del acontecimiento único, que no siempre fue comprendido en el entorno musical barcelonés. Como recuerda Altaba, aún asombrado y un poco divertido, "una vez, en el antiguo Zeleste, les pidieron que no tocaran más; que les pagaban igualmente la actuación pero que hicieran el favor de parar".

EN CANET CON PAU RIBA

Perucho’s se movió en el ambiente libertario, acompañó a Pau Riba en el Canet Rock de 1977 y dos años después publicó el conocido como disco rojo, cuya grabación se financió con ayudas de amigos y fans, adelantándose al actual concepto de micromecenazgo. Uno de los males de la época, la heroína, estaba causando estragos en el grupo y terminó con las vidas de Graells y Subirats. Oriol Perucho se embarcó en nuevos proyectos, primero Tropopausa y, más tarde, Koniec, con el también malogrado Joan Saura y Xavier Maristany, y Moisés Moisés, así como colaboraciones con Pascal Comelade y Accidents Polipoètics. Con Saura se reencontró en Les Anciens y en un proyecto efímero, Cebo’s Enrique, con Cabo San Roque.

La reedición, en el 2011, del primer disco de Perucho’s condujo al regreso del grupo, transformado en trío con Pons de Vall (teclados) y Enric Cervera (contrabajo). Un nuevo trabajo, '2014', reanimó aquel sello artístico impredecible con unas formas nuevas que, para el batería, "seguían sonando a Perucho", señalaba a este diario hace algo más de un año en un entrevista mantenida en su casa y estudio, unos bajos del Eixample llenos de discos y libros. Perucho’s seguía adelante, pero los problemas de salud de su líder, fumador persistente, se impusieron en su camino. El libro 'La ciudad secreta' (2013), de Jaime Gonzalo, le reivindica en el contexto de aquella escena misteriosa que inventó sonidos insólitos en la Barcelona de los 70.

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