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TRAS LA DENUNCIA DE UN COLECTIVO DE AUTORAS

La semana más polémica de Angulema

La dibujante Ana Miralles y el Colectivo de Autoras de Cómic valoran el debate sobre sexismo generado en el festival de cómic francés

Anna Abella

Preparativos de una de las exposiciones del festival de Angulema 2010.

Preparativos de una de las exposiciones del festival de Angulema 2010. / AFP / PATRICK BERNARD

30 nominados, 0 mujeres. La 43ª edición del festival de Angulema (Francia), que abrirá del 28 al 31 de enero, se ha calentado inesperadamente esta semana con una polémica sexista rápidamente debatida en las redes. El martes, una asociación de autoras de cómic, el Collectif des créatrices de bande dessinée contre le sexismedenunciaba en un comunicado, llamando al boicot, que en la lista de 30 candidatos -elegidos por 3.000 profesionales del sector- a recibir el Gran Prix, premio que distingue la carrera de un artista del noveno arte, no había ninguna mujer. Y añadía que en 43 años, solo una, Florence Cestac, en el 2000, había recibido el galardón.

"El festival no puede excusarse diciendo que la presencia de mujeres es reciente en el cómic porque no es así. Las hay desde hace mucho", señala la dibujante Ana Miralles

Ese mismo día, al tiempo que el Colectivo de Autoras de Cómic de España se hacía eco, uno de los nominados, Riad Sattouf, se solidarizaba con el boicot y anunciaba que prefería ceder su puesto en la lista a autoras como Marjane Satrapi o Julie Doucet. Horas después, otros nueve nominados ilustres –Daniel Clowes, Chris Ware, Charles Burns, Milo Manara, Joann Sfar, Pierre Christin, Etienne Davodeau, Christophe Blain y François Bourgeon- se sumaron a Sattouf.

SIN LISTA Y VOTACIÓN LIBRE

Ante la fuga de nominados y el clamor en internet -con la etiqueta #WomenDoBD (las mujeres hacen cómic)- con acusaciones de machismo y discriminación, e incluso la reacción de la ministra francesa de Cultura, Fleur Pellerin, considerando “anormal” la ausencia de mujeres entre los candidatos, Angulema reaccionó y, en una nota en su web, bajo el título ‘El festival de Angulema ama a las mujeres… pero no puede reescribir la historia (del cómic)", anunciaba que introduciría a autoras en la lista, cosa que hizo el Día de Reyes –con seis nombres: Satrapi, Doucet, Lynda Barry, Moto Hagio, Posy Simmonds y Chantal Montellier-. Poco después colgaba un nuevo comunicado para intentar zanjar el tema, eliminando la lista e invitando a “todos los autores/autoras a votar libremente a un autor/autora” de su elección. "Es un galardón que recompensa a un autor por el conjunto de su obra. (...) Es absolutamente imposible establecer una paridad a la vista de la historia del cómic", se defendía en la radio el responsable de Angulema, Franck Bondoux.

EN ESPAÑA

En España, el balance tampoco juega a favor de las mujeres. El Premio Nacional de Cómic, creado en el 2006, solo ha reconocido a hombres; y en 33 ediciones del Salón del Cómic de Barcelona, el Gran Premio solo ha recaído en dos autoras, Ana Miralles (2009) y Purita Campos (2013). Miralles, curtida en Francia, había recibido de Angulema la lista de nominados pero aún no había votado: “Los 30 son estupendos y se lo merecen, pero que no aparezca ninguna mujer… Vale que es un premio histórico pero el festival no puede excusarse diciendo que la presencia de mujeres es reciente en el cómic porque no es así. Las hay desde hace mucho”. 

HACER VISIBLES A DIBUJANTES HISTÓRICAS

Con ella coincide Elisa McCausland, miembro del Colectivo de Autoras de Cómic, que ha apoyado el boicot de sus colegas francesas: “Siempre las ha habido y trabajamos para hacer más visibles a esas mujeres históricas, como Núria Pompeia, Rosa Galceran, Isabel Bas Amat, María Pascual, Purita Campos… Porque es importante preguntarse por qué se ha enterrado su trabajo, ver lo heroico de su ejercicio de voluntad para poder dibujar en momentos difíciles de la historia. No hablamos de cuotas sino de justicia, de revisión de la posición de las mujeres en la estructura social que ha hecho que no sean visibles. Es importante que haya debate y que se arme revuelo”. 

Miralles y McCausland, que no son partidarias de las cuotas ni de la discriminación positiva, añaden: "Es muy sano que se visualice que en el cómic también hay muchas mujeres, pero no solo dibujantes, también coloristas, entintadoras, maquetistas, administrativas, en prensa… solo que los jefes suelen ser siempre hombres”. 

"BICHO RARO"

“Muchas autoras han logrado su sitio y su público por méritos propios, hay una generación de autoras jóvenes que está haciendo cosas interesantes. Hay que abrir las puertas para que la cosa se ventile porque hay sitio para todos”, apunta Miralles, que opina que “la paridad es un tema delicado y es necesario el sentido común y una visión más amplia”. “Desde hace 30 años, en festivales y entrevistas me hacen notar que soy mujer como si fuera una rareza. Y hay que entender que las mujeres no somos ningún bicho raro, hay que darle normalidad”. 

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