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AVANCE DEL 2016

El mundo es un escenario

La conmemoración del 400 aniversario de la muerte de Shakespeare marcará la temporada cultural

Las principales instituciones culturales del país aguardan el desenlace del enredo político para saber a qué atenerse

Rafael Tapounet

Eduard Farelo, Rosa Renom, Pol López y Pau Carrió, en una imagen promocional del Hamlet, de Shakespeare, que se estrenará en el Lliure de Gràcia en marzo.

Eduard Farelo, Rosa Renom, Pol López y Pau Carrió, en una imagen promocional del Hamlet, de Shakespeare, que se estrenará en el Lliure de Gràcia en marzo. / FELIPE MENA

"El mundo es un escenario, y todos los hombres y mujeres son actores; tienen sus entradas y sus salidas, y un hombre puede representar muchos papeles". Las palabras que William Shakespeare puso en boca del asistente del duque Federico en la comedia 'Como gustéis' tienen hoy la misma aguda vigencia que hace cuatro siglos, y basta dedicar un pensamiento a las vodevilescas escenas que en las últimas semanas nos está deparando la actualidad política, tanto catalana como española, para reconocer y admirar el genio profético del Bardo de Stratford. Entretanto, los responsables de las principales instituciones culturales del país aguardan el incierto desenlace de la obra (¿será una comedia? ¿será un drama?) para saber a qué atenerse.  

El mundo es un escenario, y en el año que ahora estrenamos, en ese escenario se van a representar, sobre todo, obras de Shakespeare. No podía ser de otro modo, puesto que el próximo 3 de mayo se cumplirán 400 años de la muerte del dramaturgo inglés. Aniversario redondo. Así que lo que ahora toca es, como decía aquella pícara canción de Cole Porter, "desempolvar" nuestro Shakespeare. Los ingleses se han puesto a ello con ahínco, con un programa de reediciones, exposiciones, representaciones, proyecciones, conferencias y festejos varios verdaderamente abrumador. La aportación catalana será, claro, mucho más modesta, pero en Barcelona el 2016 se abrirá y se cerrará con el Bardo: desde 'El rei Lear' de Lluís Pasqual y Núria Espert que en estos días se representa en el Lliure de Montjuïc hasta la reposición, a final de año en el TNC, del exitoso 'Molt soroll per no res' de Àngel Llàcer y Manu Guix, pasando por el estreno, en el Lliure de Gràcia, del 'Hamlet' de Pau Carrió.

TARANTINO, ALMODÓVAR, BAYONA...

Como nos han enseñado este mismo año Jordi Balló y Xavier Pérez en su luminoso ensayo 'El mundo, un escenario', el aliento de Shakespeare va mucho más allá de las tablas e insufla vida a la mayor parte de las ficciones audiovisuales contemporáneas, de modo que habrá que buscar también la huella del dramaturgo en los principales estrenos que jalonarán el nuevo año cinematográfico. En ese cesto destacan las nuevas películas de cineastas consagrados como Quentin Tarantino (el wéstern 'Los odiosos ocho'), Alejandro González Iñárritu (que con 'El renacido' aspira a llevarse el Oscar por segundo año consecutivo), Martin Scorsese ('Silencio'), los hermanos Coen (el 'peplum' '¡Ave César!') y Todd Haynes ('Carol'), entre otros, así como los regresos de Pedro Almodóvar (que vuelve al melodrama con 'Julieta') y de J. A. Bayona (la adaptación del 'best seller' de Patrick Ness 'Un monstruo viene a verme').

Un artista tan decididamente shakespeariano como David Bowie (que incluyó unos versos de 'La tempestad' en su clásico 'Station to station') abrirá la temporada de pop con el lanzamiento del disco 'Black star'. Pero, más que en las novedades discográficas, las miradas están puestas en la actividad musical en directo, con mención especial para las colosales giras de Adele y de Coldplay que tomarán por asalto la Anella Olímpica de Montjuïc entre el 24 y el 27 de mayo.

Shakespeare no estará solo en el cuarto de las grandes efemérides. Le harán compañía Ramon Llull, de cuya muerte se cumplen 700 años, y, por supuesto, Miguel de Cervantes, que falleció apenas unos días antes que el dramaturgo inglés. Las tres conmemoraciones marcarán también una temporada editorial en la que verá la luz la nueva novela de Mario Vargas Llosa. Y ese es un momento que el sector espera con perversa expectación, ni que sea solo por ver si el premio Nobel acaba promocionando su libro en las revistas del corazón. Un argumento del que Shakespeare habría sacado oro.    

    

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