HISTORIETA

Cómic árabe, religión, guerra y sexualidad

La libanesa Lena Merhej, censurada en su país, intenta con sus viñetas romper límites y defender los derechos de las mujeres

Lena Merhej, autora de cómic libanesa, esta semana en Elisava, en Barcelona.

Lena Merhej, autora de cómic libanesa, esta semana en Elisava, en Barcelona. / DANNY CAMINAL

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Anna Abella
Anna Abella

Periodista cultural

Especialista en arte y libros, en particular en novela negra, cómic y memoria histórica

Escribe desde Barcelona

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“En Líbano, en el colegio y la Universidad nos enseñan que no debemos hablar de religión, de política ni de sexo. Y entonces te preguntas, ‘¿y de qué voy a hablar si no hablo de sexo, política o religión? ¿De lo que comí anoche? Son temas importantes para un creador porque forman parte de la vida”, señala la reconocida artista libanesa Lena Merhej, que ha visitado recientemente Barcelona donde ha participado en unas jornadas de cómic árabe en la Escuela de Diseño Elisava y el Macba. 

“En Líbano tenemos miles de religiones y cada una impone un poco su ley. Yo siempre intento ir más allá de los límites en el tema de la religión”, añade Merhej (Hannover 1977), de padre libanés y madre alemana. Pero es fácil topar con tabús y censuras. Fundadora en el 2007 de la revista de cómic independiente y alternativo Samandal (salamandra en árabe), que cuenta con el apoyo de la Unesco, ella y un compañero han sido multados con 20.000 euros (que intentan pagar gracias a una campaña de 'crowfunding') por blasmefar contra la religión cristiana. “La Iglesia denunció una viñeta mía y el Ministerio de cultura nos llevó a juicio. En ella dibujaba literalmente una expresión coloquial y muy usada en mi país, ‘voy a quemar tu religión’, que se usa para decir que estás cansado de algo. Yo quise mostrar la violencia de hay tras esas expresiones pero se convirtió en un escándalo. Entiendo que no les gustaran los dibujos pero es injusto que condenen a artistas. El mismo derecho tiene la Iglesia de quejarse que nosotros a expresarnos”. 

EL ARMA DE LA RELIGIÓN

Merhej nació en una familia mixta. “En casa, mis tres hermanos son musulmanes y mi hermana y yo, cristianas. Celebramos todas las fiestas, el Ramadán, la Navidad… Hay muchas familias así, no es un problema. La religión no debe ser obstáculo para convivir”. Pero es muy consciente de que “la religión se ha convertido hoy en un arma y hay gente que se inmola en las calles” y de que los que atacaron 'Charlie Hebdo' “son fanáticos que siembran el terror”. 

Sin embargo ella huye de polémicas y busca “la concordia”. “Con mis dibujos no intento predicar ni decir verdades a nadie. Cuento mis historias personales y expreso mis ideas pero no me interesa focalizarlas en la religión. Yo trabajo para unir a la gente, para borrar esas líneas y límites que otros ponen. Me gusta reflexionar sobre si el cómic debe ser más duro y violento y resaltar lo malo de la sociedad o ser más suave para ayudar a sanar heridas, como hice al dibujar sobre la guerra, porque la viví en mi infancia y con 20 años Líbano volvía a estar en guerra. Quería recordar lo ocurrido y pensar sobre ello”. 

SEXUALIDAD Y MUJER

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Como mujer en un país árabe asegura que nunca ha sido discriminada por ello pero sí admite que en Líbano “las mujeres no pueden dar la nacionalidad a sus hijos, cobran menos que los hombres y las lesbianas y las discapacitadas tienen problemas en la sociedad”.  “Son esos temas, como la relectura de los derechos de la mujer, los que me preocupan e interesan más allá de las revoluciones árabes –continúa-. Ahora estoy haciendo un cómic sobre la sexualidad en mi país porque como ha escrito la periodista Joumana Haddad, es fácil y está permitido que un hombre hable de sexo pero si lo hace una mujer es un escándalo”.  

LA GUERRA

A Merhej, que no se mira en autores como Marjane Satrapi Riad Sattouf porque “ellos hablan de su infancia en países árabes pero ya no viven en ellos”, opina sobre el cómic hoy en los países árabes: “Hay mucho talento y muchas historias y artistas pero poco mercado. Cada vez que arrancamos hay una guerra que nos para. Necesitamos etapas de calma para desarrollar nuestro arte”.  

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