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ÓPERA

Plácido Domingo insufla carisma al villano Macbeth

El cantante interpreta en Valencia a sus casi 75 años el personaje de la obra de Verdi con un gran despliegue físico y vocal

César López Rosell

Plácido Domingo (derecha), en un momento del montaje de ’Macbeth’.

Plácido Domingo (derecha), en un momento del montaje de ’Macbeth’.

Plácido Domingo siempre ha rechazado los papeles de villano. No se siente cómodo haciendo de malo, y si alguna vez, en los cinco años transcurridos desde su 'reinvención' como barítono, ha tenido que pechar con personajes antipáticos, ha intentado proyectar siempre la versión más noble posible. Por eso tiene mérito que, a sus casi 75 años (los cumplirá en enero) y con alrededor de 150 roles a sus espaldas, se haya enfrentado en la inauguración de la décima temporada del Palau de les Arts de Valencia a un malvado de la magnitud del shakespeariano Macbeth.

Pero esta incombustible leyenda de la ópera, lejos de arredrarse ante la dificultad de este intenso papel de la obra de Verdi, ha optado por implicarse a fondo en la lectura dramática del director de escena Peter Stein, que potencia la visión de un déspota convertido en víctima. El cantante asegura que no habría interpretado este título si el montaje, una coproducción de la Ópera de Roma con el Festival de Salzburgo, no hubiera incluido el aria final, suprimida en una revisión que Verdi hizo de su ópera en 1865, en la que Macbeth muestra su desesperación por todo el mal que ha hecho como rey, instigado por su ambiciosa esposa.

ENERGÍA FÍSICA Y VOCAL

El mayor logro de Domingo en esta propuesta ha sido el de explotar al máximo su carisma dramático. La suya es una actuación llena de energía en lo físico y vocal. Tanto es así que, incluso en los momentos en los que la acción le obliga a caer sobre el escenario, consigue cantar bien y mantiene su fuerza comunicativa. Cuando al final tira al suelo la corona de rey y desprecia el poder que ha atesorado, consigue que el auditorio sintonice con el mensaje del tirano manipulado.

¿Hasta cuándo resistirá el divo la presión de esos intensos retos? Él dice que mientras pueda seguirá fiel al escenario y a la pasión de incorporar nuevos roles como barítono. La prueba es que tiene firmados compromisos hasta más allá del 2017 en su faceta de cantante, a la que dedica el 70% de su actividad frente al 30% de su tarea como director de orquesta y responsable de la Ópera de Los Ángeles, entre otras obligaciones.

ENTREGA Y TIRÓN POPULAR

Como barítono ha abordado, sobre todo, personajes de Verdi, entre ellos Simon Boccanegra, que protagonizará en abril en la temporada del Liceu. A pesar del diferente rendimiento en alguna de esas interpretaciones, en las que la sombra alargada de su voz de tenor siempre aparece, se mantiene a un nivel que le permite mantener el tirón entre el público. Más allá de su excepcional longevidad, su comportamiento en este ‘Macbeth’ es el de un artista absolutamente entregado. Dice que antes de salir a escena se siente tan nervioso como sus compañeros de reparto. Desde la humildad y la sabiduría en la administración de recursos, gradúa la intensidad de sus apariciones, y en lo vocal va de menos a más hasta llegar sin contratiempos al aria de cierre.

Pero si Plácido se mostró en buena forma en un rol que ya había cantado en Berlín, Ekaterina Semenchuk brilló como una imponente Lady Macbeth, de poderosos agudos y estupendo perfil dramático. Y a muy bien nivel estuvieron Alexander Vinogradof (Banco), un bajo en lo más alto, y Giorgio Berrucci (Macduff), tenor con gran futuro. Espectacular el coro en toda la función, pero especialmente en ‘Patria oprimida’, y soberbia como siempre la orquesta de la casa, dirigida por un inspirado Henrik Nánási.