CONCIERTO

Giulia Valle, renacer en todas direcciones

Con el grupo Líbera, la contrabajista y compositora cambia el jazz por la heterodoxia

Giulia Valle, renacer en todas direcciones
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ROGER ROCA / BARCELONA

"Este grupo ha superado las peores aguas", dice orgullosa Giulia Valle, que el domingo presenta en la sala Hiroshima de Barcelona el primer disco de su grupo Líbera. La compositora y contrabajista enumera las dificultades por las que ha pasado el proyecto antes de ver la luz. "En el 2012, nada más grabar el disco, mi mano derecha en el proyecto, el flautista Pablo Selnik, se marchó. Luego no encontraba discográfica. La de Líbera es una música muy inclasificable. Además pasé unos años en que estaba muy baja de energía. Anímicamente andaba a trompiconesy todo coincidió con la crisis. ¿Cómo tiras adelante un proyecto así?". Pero las cosas se enderezaron. Selnik ha vuelto a Barcelona, Valle encontró discográfica, recompuso el grupo y está más segura que nunca de que ahora es el momento de Líbera, un septeto que incluye voz, acordeón, guitarra e instrumentos de viento tratados con altas dosis de electrónica. "Con Líbera huyo de la palabra jazz. Esto no es jazz", dice con convicción.

Durante la última década, Valle se ha hecho un nombre en el circuito del jazz al frente de sus propias formaciones acústicas, con las que ha tocado incluso en el club Blue Note de Nueva York. Mantiene en activo un quinteto y un trío que viene de grabar un álbum en directo en San Francisco. Pero con Líbera buscaba algo que se ajustara mejor a cómo se siente como músico. "No me siento solamente instrumentista. Si solo fuera por el contrabajo no creo que hubiera aguantado tanto. A estas alturas me importa poco. Diría que en realidad me dedico a armar capas sonoras, a aglutinar a buenos músicos y a canalizar su energía".

CAPAS DE SONIDO

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Y, efectivamente, el primer disco de Líbera contiene capas y capas de sonido. "Quería hacer un disco tipo pop, por eso estuve mezclándolo durante dos años. Cada tantos meses nos encerrábamos con un técnico a trabajar durante días seguidos". El resultado suena a Frank Zappa, a bruma, a música de baile, a vendaval, a rumba fronteriza y dislocada. La prueba definitiva del eclecticismo de Líbera es que para el cartel que anuncia el concierto, a falta de una definición mejor, alguien en la sala Hiroshima decidió llamarlo "'trance' y folclore balcánico".

Recuperada la confianza en sí misma y segura de las posibilidades de su grupo, a Giulia Valle no le importa que Líbera descoloque, aunque sabe que el proyecto puede tener difícil encaje para alguien con una carrera que hasta ahora se enmarcaba en el jazz. “Ser tan inclasificable no me favoreció de entrada. En el concierto que dimos en el Mercat de Música Viva de Vic unos amigos me contaron que unos periodistas les preguntaron si me había vuelto loca. A mí lo que gusta son las personas y la música que hacen. Si en Barcelona hubiera 14 tubas de puta madre y estuviéramos en la misma longitud de onda, pues haría una 'big band' de tubas". 

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