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CRÍTICA DE CONCIERTO

Noa, con la ayuda de los amigos

La cantante israelí celebró su 25º aniversario de carrera en el Liceu exhibiendo complicidades con Serrat, Drexler y Poveda

Jordi Bianciotto

Concierto de 25 Aniversario de NOA en el Liceu con invitados. En la imagen con Jorge Drexler.

Concierto de 25 Aniversario de NOA en el Liceu con invitados. En la imagen con Jorge Drexler. / FERRAN SENDRA

Noa quiso que la celebración de su 25º aniversario en el Liceu reflejara los grandes trazos de su carrera: el diálogo entre la artesanía ancestral y el ‘hit’, los viajes y cruces de lenguas, las colaboraciones y el aura de misticismo, en que las canciones quieren ser algo más que eso y buscan una trascendencia. Total, que le salió un concierto de dos horas y 40 minutos, reflejo de su búsqueda, de la mano del fiel guitarrista Gil Dor, alrededor del “matrimonio mítico entre la música y las palabras”, señaló leyendo un texto en castellano.

Recital con meandros y recodos, este miércoles en el Voll-Damm Festival Internacional de Jazz de Barcelona, que tuvo presentadora y todo, Anne Igartiburu, cuya hija mayor se llama Noa porque su música, nos dijo, la acompañó durante los cuatro años que duró su período de adopción. Las complicidades fueron el hilo conductor: con sus músicos, a los que dejó solos en una secuencia demasiado larga, y con invitados como Jorge Drexler, cómplice en ‘Otra vez (Again and again)’ y ‘Milonga del moro judío’, y Miguel Poveda, arrebatado en el clímax de ‘Uno queriendo ser dos’. La cantante nos presentó a su compatriota Lionel Faretein, que interpretó una pieza propia titulada ‘Hallelujah’ con voz y maneras de trovador conmovedor a lo Jeff Buckley.

DIÁLOGO BILINGÜE

Entre dúo y dúo, Noa cerraba filas con los suyos a lomos de ‘Mishaela’, ‘Eye opener (Pokeach)’ o ‘I don’t know’, esas piezas que parecen arrastrar el peso de una larga historia y que cantó con vigor, en muchos momentos tocando a la vez un ‘set’ de percusión, como si enfatizara cada sílaba a golpe de conga. A un lado del escenario, en una mesita y unas sillas, le esperaba Igartiburu, con quien se sentó a charlar en varios momentos, y adonde fue a parar Serrat.

Diálogo bilingüe con aires muy casuales (“¿cómo ha ido la última gira?”, le preguntó Noa en inglés: “’well’, muy ‘well’”, le respondió el de Poble Sec) y dos canciones compartidas para la galería del recuerdo, ‘Mediterráneo’ y ‘Es caprichoso el azar’. La israelí repescó luego su ‘Eye in the sky’, de Alan Parsons, y ‘Beautiful that way’, y cerró cantando a la janucá, festividad judía que tiene lugar esta semana. Volviendo así al punto de partida, que Noa nunca ha perdido de vista.