07 jun 2020

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Artista catalán con proyección internacional

El gran año de Agustí Roqué

En el 2015, el escultor ha participado en la Bienal y la Mostra venecianas y ha inaugurado obra pública en Alemania

Natàlia Farré

Agustí Roqué, junto a las maquetas de alguns de las esculturas que ha realizado durante su carrera. 

Agustí Roqué, junto a las maquetas de alguns de las esculturas que ha realizado durante su carrera.  / JOSEP GARCÍA

La trayectoria es larga y las exposiciones a lo largo de Europa son muchas, pero, con todo, este ha sido un buen año para Agustí Roqué (Barcelona, 1942), uno de los escultores catalanes más internacionales: "Ha sido muy importante, de los que más, una locura", asegura el artista. Una afirmación cuya justificación tiene sus puntales en Venecia y Hattingen (Alemania), y que remite a la creación en 12 meses de siete piezas nuevas. Y las suyas no son obras pequeñas y manejables, sino trabajos que se miden en metros y se pesan en toneladas.

Primero llegó la invitación para representar a Andorra en la Bienal de Arte de Venecia (de mayo a noviembre). Así que este catalán con vínculos familiares en el principado llenó el pabellón andorrano con ‘Inside Inside’, una instalación construida a partir de tres esculturas: ‘Be careful’, ‘Inside’ y ‘Between’. "Hice una cosa muy experimental. Si te invitan a la Bienal, has de arriesgarte. Has de hacer algo que no harías para una exposición o una feria, algo que sorprenda", explica. De manera que el escultor decidió jugársela: "En Venecia son los reyes del vidrio y opté por trabajar con aluminio y vidrio". Y la apuesta funcionó. El vidrio curvado -"algo muy difícil de conseguir", asegura- sorprendió a los venecianos. Ahí están las buenas críticas de la prensa italiana y el interés manifestado por una importante coleccionista de Milán.

PIEZA EN EL 'HARRY'S BAR'

En las nuevas creaciones, el artista ha optado por experimentar incorporando el vidrio en sus trabajos

La coleccionista milanesa no fue la única que quedó seducida por el trabajo del escultor; también sucumbió el crítico y comisario Achille Bonito Oliva. El italiano exhortó a Roqué a participar en ‘Open’, la exposición internacional de esculturas e instalaciones que se celebra durante la Mostra de Cinema. De manera que se impuso la creación de otras dos piezas: ‘Embracing’ y ‘Blue Window’; estas, a diferencia de las de la Bienal, realizadas con acero corten, en lugar de aluminio, pero también con apuesta por el vidrio. Y Venecia sumó dos obras nuevas del escultor. Pero esta vez expuestas en la vía pública, en el Lido y en la Giudecca. Esta última un éxito entre los turistas: "Siempre había gente haciéndole fotos porque el cristal refleja las vistas", relata Roqué. De manera que durante el último trimestre del 2015, el artista ha tenido cinco piezas en la ciudad de los canales, a las que hay que sumar una sexta que se quedará para siempre. Es la que realizó para premiar a uno de los filmes presentes en la Mostra: el documental ‘Harry’s Bar, the legend’ de Carlotta Cerquetti, obra que el dueño del histórico local mantendrá a la vista permanentemente.

Alemania ha sido el otro puntal geográfico del 2015 para Roqué. En la entrada de Hattingen lucen desde hace poco los siete metros de altura y las nueve toneladas de peso de ‘Weiltor’. Y Alemania se augura como punto importante para el 2016 ya que hacia una exposición en este país se dirigen las piezas de Venecia, ya desmontadas. Para el resto del año, Roqué promete descanso: "Reflexionar y digerir lo que ha supuesto Venecia. No se puede ir siempre con la máquina a tope", concluye. 

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