UNA EXPOSICIÓN CON GRANDES MAESTROS

El Siglo de Oro reconquista Holanda

Ámsterdam exhibe los fondos de pintura española del Hermitage

 ’Los apóstoles Pedro y Pablo’, de El Greco.

 ’Los apóstoles Pedro y Pablo’, de El Greco. / STATE HERMITAGE MUSEUM , ST PETERSBURG

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Natàlia Farré
Natàlia Farré

Periodista

Especialista en arte, patrimonio, arquitectura, urbanismo y Barcelona en toda su complejidad

Escribe desde Barcelona

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Velázquez, Zurbarán, El Greco, Ribera y Murillo ocupan ya el Hermitage de Ámsterdam. La sede holandesa del museo de San Petersburgo inaugurará este sábado ‘Spanish Masters’, la exposición en la que, hasta el 29 de mayo, la gran pinacoteca rusa mostrará fuera de su ubicación habitual su colección de pintura española, la mejor después de la del Prado. Ahí es nada.

El viaje tiene algo de epifanía ya que Holanda, quizá porque tuvo su propio Siglo de Oro o quizá porque quedó harta del dominio de los Habsburgo, no custodia apenas trabajos de artistas españoles. Lo hará provisionalmente con las 120 piezas, entre pinturas (60) y otros objetos, que han desembarcado en el edificio Amstelhof. Algunas son obras maestras, como ‘El Retrato del Conde-Duque de Olivares’ de Velázquez y ‘Los apóstoles Pedro y Pablo’ del Greco; y otras son curiosas, como los dos fusiles bellamente ornamentados construidos en Ripoll en el siglo XVII y que tienen la gracia de que se conocen como 'miquelets'. 

EL GUSTO DE LOS ZARES

La exposición es una exhibición del poder del Hermitage, que con más de tres millones de piezas en su haber es uno de los museos más grandes del mundo, y es también la evidencia del gusto por la pintura española que tuvieron los zares, creadores de los fondos que habitualmente aloja el Palacio de Invierno. Pedro el Grande inició la colección pero la gran instigadora de la acumulación artística fue Catalina la Grande, que pese a que afirmaba no entender de pintura fue capaz de construir una magnífica colección.

Tras la del Prado , la colección rusa es la mejor, con grandes obras de Velázquez, El Greco y Goya, entre otros

La zarina fue la primera en adquirir alguna pieza española pero quien realmente se apasionó por los maestros del Siglo de Oro fue Alejandro I. Este, en 1814, compró parte de la colección que el banquero William Coesvelt atesoró en Madrid durante el expolio de las guerras napoleónicas. Muchas piezas de la colección de Godoy también fueron adquiridas, en 1831, por los zares, al igual que parte del legado del mariscal Soult. Así, ‘El Retrato del Conde-Duque de Olivares’ y ‘Cabeza de hombre del perfil’, los dos ‘velázquez' que lucen en la muestra, fueron comprados a Coesvelt, mientras que el retrato de Fernando III de Zurbarán es una de las piezas provenientes de la colección de Soult y a Godoy perteneció ‘San Jerónimo y un ángel’ de Ribera.

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Pero ‘Spanish Masters’ va más allá del Siglo de Oro, acoge también a Goya y a artistas de las vanguardias. Del de Fuendetodos puede verse uno de sus grandes retratos, el que le hizo a la actriz Antonia Zárate; y 56 grabados de las cuatro grandes series que ejecutó: ‘Los caprichos’, ‘Los desastres de la guerra’, ‘La tauromaquia’ y ‘Los disparates’. Y en el siglo XX reina Picasso, con un apartado para él solo con una gran fotografía tocando la guitarra incluida. Entre Goya y el malagueño hay espacio para Fortuny, Zuloaga y Anglada-Camarassa, entre otros. Estas últimas telas no provienen del gusto de los zares sino del de dos de los coleccionistas rusos más importantes de principios del siglo XX: Sergei Shchukin e Ivan Morozov, cuyos fondos se nacionalizaron tras la revolución bolchevique. 

LA SEDE DE BARCELONA

“Arte español expuesto en Holanda y llevado por un museo ruso, nada mejor para ayudar a entender el mundo”, resume Mihail Piotrovskydirector del Hermitage de San Petersburgo, quien afirma que la sede del museo en Barcelona “sigue su curso”. El director no prevé que sea algo rápido: “En Holanda también se tardó años en encontrar el escenario adecuado”, sostiene. Un escenario que hace referencia tanto a la ubicación, “se está buscando aún el emplazamiento”, como a los actores, “hay que ver cómo se resuelve la situación política”. ¿Algún problema con la independencia? “Nos da igual, somos un museo”, afirma.