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CIERRE DE ETAPA

Txarango, una bomba de vida

El grupo protagonizó un exaltado concierto en el Sant Jordi Club con 'big band' y Chucho Valdés como invitado

Jordi Bianciotto

Alguer Miquel y Chucho Valdés, durante la actuación de Txarango.

Alguer Miquel y Chucho Valdés, durante la actuación de Txarango. / FERRAN SENDRA

Txarango, con la Barcelona Big Latin Band, Chucho Valdés y una tropa de actores para escenificar un fin de gira, de etapa y la llegada al mar de ‘Som riu’ con banderas al viento, lluvia de confeti y un barco al que se subieron los músicos al final para surcar parte de la pista del Sant Jordi Club. El grupo la armó este sábado en el Festival Internacional de Jazz de Barcelona con un concierto pensado para “reivindicar la alegría”, un festín que el actor Guillem Albà anunció como "orgasmo del alma" y "bomba de vida".

Palabras ostentosas para una noche de quema de naves en la que Txarango cerró cinco años de ruta. Su combinado mestizo, con ritmos latinos y jamaicanos, ganó corpulencia de la mano de la Barcelona Big Latin Band, con dirección y arreglos de David Escalé, a golpe de fanfarria en la primera pieza, 'Esperança', y viajando a las Antillas en 'Sueña como un niño' o 'El meu poble'. Refuerzo de percusiones, las voces de las Sey Sisters y escenografías multitudinarias (Jordi Martínez Vendrell entre los actores) para 'El meu poble' y 'No deixis de caminar'.

UN AMIGO DE LA FAMILIA

A Chucho Valdés le lucieron poco. El recital no fue un mano a mano, sino que irrumpió como un amigo de la familia que se sienta un rato al piano para deslumbrarnos. Salió a escena siguiendo el ritmo, balanceándose y alzando los brazos, en 'Arriba la nit', propinó luego un solo de fantasía, espectacular, en 'Camp de batalla' y completó su paso con 'Sueña como un niño', aunque en los bises volvió a salir en 'Pren al carrer'.

No era noche para virtuosismos, sino para compartir un estado de ánimo. "'Teniu ganes de ballar? De saltar?'". Esas eran las consignas. Y "rebélate y no llores", "'no deixis de caminar'", "'no t’adormis'". En Txarango, hasta las baladas se bailan, como ese 'Quan tot s’enlaira' de aires melancólicos. O 'Dansa del vestit', interpretada a lomos de un barco de cartón gigante, cantada más por el público que por ellos, en un tramo final salpicado por 'Amagada primavera', 'Músic de carrer' y un acelerado 'Benvinguts' para cerrar. Txarango queda ahora en dique seco. ¿Y quién reventará las fiestas mayores el verano que viene?

Temas: Txarango Música

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