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Mamma Mia!, ensayos en el Tívoli

El equipo se adapta al teatro donde estrenará el montaje el 26 de noviembre

Marta Cervera

Mamma Mía!  en el Tívoli. Visita al backstage y número del musical.  / FERRAN NADEU / VIDEO ULISES IZQUIERDO

Músicos, intérpretes, sastres, responsables técnicos se están aclimatando a la céntrica sala y a los numerosos recovecos que hay entre bambalinas. "Los cambios son muy rápidos. En el número de 'supertroupers' las protagonistas se enfundan unos trajes bordados a mano que pesan cinco kilos. Dos personas están preparadas para ayudarlas porque hay que ir muy rápido", comenta Airam, una de las modistas. El musical ha aanzado mucho desde los primeros ensayos en un local de Poblenou.

Nina, la incombustible intérprete y cantante que desde el año 2004 ha liderado siempre en España todos los montajes del musical con canciones de Abba, está disfrutando. Reencarnar a Donna es de lo más natural para ella tras tantas funciones. Se metió por primera vez en la piel de esta madre soltera cuya hija, que va a casarse, se toma la libertad de invitar en secreto a su boda a tres exnovios de su madre. Espera con ello descubrir cuál es su padre.

RÉCORD DE NINA

A Nina, récord Guinness en este rol –es la actriz que más veces lo ha interpretado en el mundo- se la vio muy segura en un ensayo esta semana. Interpretaba la escena en la que, patidifusa y contrariada, intentaba asumir el reencuentro con sus tres ex mientras que sus dos amigas de juventud, Tanya (Olga Hueso) y Rosie (Eva Diago), intemtan animarla y cantan 'Chiquitita'. Paul Garrington, el director escénico, les permitió incluir hasta unos movimientos de brazos flamencos. Responsable de las producciones de 'Mamma Mia!' en el mundo entero, siempre traducidas al idioma del país, Garrington es partidario de adaptar la obra al público del país donde se interpreta, sin tocar la esencia de la pieza.

Antes que en del Tívoli, en Barcelona 'Mamma Mia!' se montó en el BTM, el antiguo Palacio de los Deportes, un escenario completamente distinto, con un escenario mucho más grande y una sala enorme donde el público quedaba lejos. En el Tívoli es todo lo contrario. Pese a ser un teatro de gran capacidad, cuenta con 1.643 plazas,  este antiguo teatro situado en el centro de Barcelona ofrece un 'caliu' espectacular.

AJUSTES AL MILÍMETRO

"El Tívoli tiene todas las ventajas de un teatro antiguo. Para nosotros es un placer trabajar aquí porque tiene mucho encanto. Lo malo es que tiene muchos recovecos y paredes que nos estorban", confiesa Juan Carlos Fernández, el responsable técnico que ya trabajó como tal en el 2008 cuando se hizo en el BTM. Ha tenido que dedicarle muchas horas a estudiar donde colocaba cada foco o elemento de la escenografía. "Este teatro es muy pequeño y todo está calculado al milímetro. Hay que hacer mucha filigrana para que todo encaje respetando la esencia y el espíritu de los creadores del show"

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