Pérez de Rozas, reivindicado como uno de los grandes fotógrafos de la República

Una exposición del Artxiu Fotogràfic de Barcelona reivindica la obra, de 1931 a 1954, del patriarca de la saga de periodistas que capto la imagen de la ciudad durante siete décadas

Emilio y Carlos Pérez de Rozas, nietos del patriarca de la saga, hablan sobre su abuelo. / Ricard Fadrique

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Ernest Alós
Ernest Alós

Jefe de sección de Participación

Especialista en historia, cultura, literatura fantástica y de ciencia ficción, ornitología, lenguas, Barcelona

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Una exposición que abre hoy sus puertas reivindica la figura de Carlos Pérez de Rozas Masdeu como uno de los grandes fotógrafos de los tiempos de la República y la guerra civil, de quien se muestran una parte de los miles de fotografías que tomó durante el conflicto y que estaban aún inéditas. La muestra, en el Arxiu Fotogràfic de Barcelona,Arxiu Fotogràfic de Barcelona en el antiguo convento de Sant Agustí, se centra en la figura del patriarca de la familia pero plantea que el funcionamiento del clan periodístico fue siempre una tarea de equipo, que implicó a toda la familia en la producción, revelado, administración y archivo de imágenes desde el mismo título de la exposición: 'Pérez de Rozas. Crónica gráfica de Barcelona 1931-1954' (dejando claro que el apelllido era de hecho una marca colectiva)

LA CRÓNICA GRÁFICA

El título de la exposición contiene otra clave de su contenido: la 'crónica gráfica' fue una iniciativa del ayuntamiento republicano de Barcelona, iniciada en 1931, para crear un relato visual de la vida de la ciudad. En 1932 Carlos Pérez de Rozas, que ya había trabajado en el equipo de fotógrafos oficiales de la Exposición Universal desde 1922, se incorporó a esta tarea, y empezó a asumirla en solitario, y después con ayuda y el relevo de sus hijos, desde 1934 hasta 1992. Seis décadas durante las que cada mes los Pérez de Rozas entregaron 60 fotografías con los principales acontecimientos de la ciudad, un fondo que está en el germen del Arxiu Fotogràfic de Barcelona y que se completó, en 1990, con la cesión de todo el archivo de la familia, unos 800.000 negativos.

LA WEB

De este inmenso fondo, el equipo del Observatori de la Vida Quotidiana, formado por Andrés AntebiPablo González Morandi y Teresa Ferré, ha elegido 123 fotografías que se muestran en la sala de exposiciones del AFB, y otras 800, englobadas en varios reportajes fotográficos completos, que pueden visualizarse en varias pantallas interactivas en la exposición y consultarse en la web del AFB, que estimulará el acceso a las imágenes para que las personas interesadas en ellas puedan participar aportando información sobre las imágenes, en una experiencia de 'crowdsourcing'.

LA REPÚBLICA

La memoria de los Pérez de Rozas ha quedado fijada a la imagen oficial de la posguerra y el franquismor a, en la que se centró la anterior exposición que les dedicó el AFB. Sería, según la visión de la historia del fotoperiodismo catalán que ha quedado consagrada en las últimas décadas, uno más de los fotógrafos adocenados que trabajaron durante la República al lado de los verdaderamente valiosos fotoperiodistas Centelles o Casas (en el campo del fotoperiodismo) o los fotógrafos con valor artístico (Català Pic, Arissa...) pero que, junto con los Brangulí, prosperaron en la posguerra gracias a ser de los pocos que se acomodaron al nuevo régimen (aprovechando sus relaciones con el republicanismo radical de Lerroux, que no penalizaba tras la guerra civil).

La exposición, en la línea del trabajo que está desarrollando el OVQ en proyectos como su web o el libro dedicados a los profesionales de ese periodo, plantea en cambio que Pérez de Rozas fue una de las firmas que demostraron un lenguaje fotográfico moderno e internacionalmente homologable, a la altura de los grandes nombres de un colectivo más amplio de lo que hasta ahora se había planteado: Centelles, sí, pero también Gabriel Casas, Josep Maria SagarraPablo Luis Torrents, Jaume Puig Farran, Gaspar, Claret... "La exposición quiere hacer justicia a una saga de fotógrafos que está entre las más importantes de estas décadas", opina Andrés Antebi.

Para romper este prejuicio basta contemplar, por ejemplo, las imágenes que Pérez de Rozas tomó para la prensa de la CNT-FAI durante la guerra (con colectivizaciones, mujeres entrenándose como milicianas, bombardeos, o la famosa imágen de civiles y carabineros celebrando la victoria el 19 de julio en la calle Ample, la misma donde murió el fotógrafo 18 años después, y que muy a menudo se ha atribuido erróneamente a Agustí Centelles), o sus imágenes de la vida alegre de los años 30, con naturistas, deportistas o carnavales.

La exposición deja aparte el periodo inicial del fotógrafo, de 1912 a 1931, del que apenas queda rastro en los archivos, y se centra, en opinión del director del AFB, Jordi Serchs, en el inicio de la etapa más brillante de Carlos Pérez de Rozas Masdeu, en 1931, hasta su muerte en 1954, fotografiando la repatriación de presos de la División Azul a bordo del 'Semíramis'. La exposición, ha apuntado Pablo González, busca situar las fotografías en el contexto en el que se producieron: el del trabajo colectivo y el del fotoperiodismo como profesión, con la intención de informar al día (pero aplicando, recuerda Teresa Ferré, la expresiva estética propia del fotoperiodismo de los años 30).

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LA FAMILIA

La presentación de la exposición contó ayer con la presencia emocionada de dos de los nietos del fundador de la saga, los periodistas Emilio y Carlos Pérez de Rozas. "Han metido la cabeza dentro de armarios y archivos y lo han encontrado todo. Es emocionante encontrar a tres personas jóvenes y apasionadas que saben más de tu padre o tu abuelo que tú mismo", ha explicado Emilio Pérez de Rozas. "Agradecermos toda la vida el trabajo que ha hecho el Arxiu Fotogràfic de Barcelona, que ayudará mucho a que se reconozca que mi abuelo fue un gran fotoperiodista, y el de los comisarios de la exposición: se han preocupado de mi abuelo como nadie lo había hecho nunca", ha concluido un emocionado Carlos Pérez de Rozas.