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ESTRENO EN EL TEATRE LLIURE

'Vilafranca' compone un agridulce retrato familiar

Jordi Casanovas cierra su aclamada trilogía sobre la identidad catalana

MARTA CERVERA / BARCELONA

El autor y director Jordi Casanovas despide su trilogía sobre la identidad catalana con Vilafranca (Un dinar de festa major). La obra, interpretada por un sólido reparto de 11 actores, recala a partir de hoy y hasta el 29 de noviembre en el Teatre Lliure de Montjuïc tras una exitosa y amplia gira por teatros de toda Catalunya, cinco de los cuales han participado en la coproducción junto al Ayuntamiento de Vilafranca, el Departamento de Cultura de la Generalitat y la Diputación de Barcelona.

Casanovas, autor y director de la obra es originario de Vilafranca del Penedès, tierra de castellers y viñas, donde nació en 1978. Por eso confiesa que le costó mucho escribir esta pieza llena de claroscuros que retrata la célula social más básica, la familia. «Hay mucho de personal en esta obra. Esta es una historia muy próxima porque transcurre en Vilafranca, una ciudad de 30.000 habitantes alejada de centros urbanos y todavía próxima al mundo rural. A través de los personajes veremos cómo es su relación con el resto de Catalunya, cómo ven el futuro y cómo valoran su pasado», destaca el autor.

Conflictos no resueltos

Ambientada en 1999, la acción transcurre durante la celebración de la Fiesta Mayor de Vilafranca cuando una familia -abuelos, hijos y nietos- se reúnen. Temen que pueda ser la última celebración juntos ya que el patriarca, Pere (Manel Barceló), padece Alzhéimer y está muy debilitado. La idea de quedarse sin él, una persona que siempre aglutinó a la familia y evitó conflictos, junto con la revalorización de unas viñas tras la recalificación de unos terrenos convertirá la tradicional comida en una celebración extraña en la que aflorarán viejas rencillas y conflictos nunca resueltos.

«Tiene un tono costumbrista. Es muy distinta a mis otras creaciones porque en ella no hay ninguna situación extraordinaria ni mágica que altere las cosas», admite Casanovas. También es una pieza «muy femenina». Pese a ser muy coral, en ella las mujeres tienen un peso específico. Las difíciles relaciones entre la abuela de la familia (Marta Angelat) con algunos de sus descendientes genera tensión en un ambiente de aparente cordialidad. Los celos entre parientes, las ganas de sacar la mejor tajada de la herencia, los recuerdos y las frustraciones de los personajes van apareciendo en el transcurso de la comida. «Esta familia es de lo más normal, quizá por eso mucha gente del público se ha identificado con ella», comenta Lluïsa Castell, que interpreta a una de las hijas. David Bagés, Georgina Latre, Vicky Luengo, Àurea Márquez, Marc Rius, Manuel Veiga, David Vert y Anna Ycobalzeta completan el reparto.

Aunque Vilafranca es la última obra de la trilogía, en realidad debería ser la primera en escenificarse si algún día se interpretan las tres piezas, afirma Casanovas. Después vendría Pàtria (2012), premio Ciutat de Barcelona, y, por último, Una història catalana (2011), premio Butaca al mejor texto teatral. «No es fácil escribir sobre algo tan próximo como la familia, que me sirve como unidad social básica extensible al resto del país para hablar de cuestiones como las fronteras en Catalunya o rememorar cosas que no aparecen en la historia oficial», reconoce el autor. «Aunque la empecé a escribir en el 2005 la dejé y la escribí la última porque necesitaba tener más distancia y más experiencia», concluye.