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LIBROS

Un premio Herralde a la farándula

Anagrama galardona a Marta Sanz por una sátira sobre el mundo teatral

ERNEST ALÓS / BARCELONA

La novelista, poeta y ensayista Marta Sanz ha publicado novelas en las que el género negro ha sido la cucharada de azúcar necesaria para tomarse una medicina amarga y otras en las que ha preferido ser exigente con el lector y no ponerle las cosas fáciles. En Farándula, el libro por el que ayer recibió el Premio Herralde de Novela, Sanz dice haberse puesto «borde». Pero en este caso, a través de la sátira, con diversas derivadas del neoliberalismo (la situación de la profesión teatral, las presiones para que los intérpretes no sean actores políticos, las trampas que tienden las redes sociales) y no con el lector que, dice, encontrará un libro «más amigable» que algunos títulos previos con el auxilio «de la risa como una forma de expresar la indignación».

La sátira de Sanz va dirigida a «las cosas que están pasando, la ideología dominante que nos vende la crisis como oportunidad, con el buenrrollismo y el discurso del emprendimiento que culpa a los enfermos de cáncer o a los parados por no ser positivos o imaginativos». Más allá del discurso, Farándula es «una novela que habla del teatro», en la que aparecen «actores muy reconocibles pero no identificables», protagonizada por personajes como una actriz, Valeria Falcón, que visita a una vieja gloria del teatro que padece del síndrome de Diógenes, jóvenes actrices emergentes, delgadas pero que se ven gordas en la pantalla, o un ganador de la copa Volpi, un triunfador que afronta las consecuencias de tener una postura política pública.

EL TEATRO, UNA METÁFORA / El editor de Anagrama, Jorge Herralde, se felicitó por el hecho de haber premiado a «una de las mejores escritoras españolas», por la que hace ya cuatro novelas que apuesta a fondo, y le deseó que la obra que se publicará dentro de dos semanas «sea un peldaño más hacia el estrellato farandulero» de Marta Sanz. Un buen deseo que, de hacerse realidad, la propia destinataria de los elogios quizá encontraría incómodo.

El mundo del teatro ha sido elegido por Sanz como una perfecta «metáfora de este mundo que vivimos, que está hueco». Con un oropel externo, «un glamur prestado» que no se corresponde con la precariedad «de una profesión que ha llegado a tener un índice de paro del 90%». La situación de los actores que se posicionan políticamente, objeto de críticas despiadadas en las redes, en las que «se juntan el amor más incondicional y el odio más gratuito», le sirve también para abordar críticamente «la ideología de Silicon Valley», una postura «que se está poniendo de moda». «A través de los personajes se está hablando de un cambio de tiempo, de un cambio de modelo, de un cambio ideológico global que se corresponde con el neoliberalismo que nos hace obsoletos, nos hace viejos antes de tiempo».

Por su parte, el profesor de Historia del Arte de la Universidad de Murcia Miguel Ángel Hernández ha sido el finalista de esta edición, con su segunda novela en Anagrama tras Intento de escapada (2013). El instante de peligro, sostiene, es, en relación a su anterior novela «una reconciliación con el arte y las emociones».

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