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EL GIRO DE UN RECONOCIDO MÚSICO CATALÁN

El renacer de Pau Vallvé

El cantautor culmina con una atípica gira europea su disco 'Pels dies bons'

Carles Planas Bou

Pau Vallvé, en una imagen promocional. / SERGI PORTABELLA

Pau Vallvé, en una imagen promocional.
Vallvé, en uno de los conciertos de la gira.

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«Adéu alarmes, adéu mil reunions, adéu siau, a mi ja m'heu vist prou». Pau Vallvé tenía todo lo que siempre había soñado. Su música era reconocida y dirigía el sello Amniòtic Records. Tenía decenas de proyectos entre manos y una pareja. Hasta que, después de seis años sin vacaciones ni domingos, todo estalló. «Tenía ataques de angustia, no era feliz», recuerda.

La respuesta a esta crisis personal fue tan drástica como radical. Cerró el estudio, lo dejó todo atrás y se fue a vivir a Banyoles. Quería dedicarse a sí mismo y no pensar en la música, pero su mente ya dibujaba las primeras letras. «La música es una consecuencia de lo que vivo, no quiero ser prisionero de un estilo, sino dejarme llevar por lo que siento y necesito expresar», asegura. En un ambiente bucólico, rodeado de gallinas y el murmullo del estanque, acabó pariendo Pels dies bons, un álbum profundamente intimista y reflexivo. «Para hacer un disco diferente tenía que tener una vida diferente».

Pau supo romper con una rutina que lo mataba y descubrir su otro yo. Con sus manos y la ayuda de amigos grabó, produjo y vendió un disco que volvió a ser recibido con los brazos abiertos. «Quería hacer algo colaborativo, donde todo el mundo sintiera este pedazo de mí como algo suyo», explica. Ahora este «puto cantautor», como se describe irónicamente, ha vuelto a lanzarse al vacío y ha iniciado una atípica gira europea que le ha llevado a tocar en 15 conciertos en 15 días y en 10 países diferentes. «Para mi eso supone dar un paso más hacia mis miedos y dejarme ir», cuenta exhausto tras llegar de Hamburgo.

Como consecución de la filosofía de Pels dies bons, nos citamos en el piso de una amiga en Berlín. Con la crudeza de una guitarra acústica y su voz, mermada por los días de lluvia, frío y dormir con cuentagotas, Pau se enfrenta a un público nuevo con fiebre. «Es como volver al punto cero». Aunque muchos le han comparado con Thom Yorke, líder de Radiohead, él prefiere hacer broma y describir su música como «triste, perfecta para saltar desde el balcón». En pocos segundos la habitación, iluminada por una luz tenue y decorada con una entrañable muñeca hinchable, se entrega al sonido transcendente y evocador de su voz.

Libertad musical

Pau siempre ha hecho lo que ha querido artísticamente. Ha jugado con la crítica ácida de su alter ego Estanislau Verdet, ha compuesto bandas sonoras y una melodía infantil y ha explotado su lado más espiritual. «Me he liberado de la presión y me he ganado mi propia libertad musical, no tengo que pensar en lo que vendrá», remarca. Por delante queda Praga, Viena, Belgrado, Banyoles y el punto y final que sellará en el Auditori de Barcelona. Como cuenta en el tema 17820, ya puede decir que «he començat de nou». Pau Vallvé ha renacido y con él todos los que le hemos acompañado en este trayecto vital.

Temas: Música

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