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LOS ESTRENOS DE LA SEMANA

Anacleto, agente doble

Imanol Arias y Quim Gutiérrez protagonizan la adaptación, en clave de comedia de acción, del célebre tebeo de espionaje de Vázquez

BEATRIZ MARTÍNEZ / MADRID

«Anacleto nunca falla». Es la frase de guerra que repite Imanol Arias a lo largo de la adaptación cinematográfica de uno de los tebeos más célebres de la cultura popular española y que ahora se viste de largo para convertirse en una de las películas más ingeniosas y trepidantes de la temporada. Surgido de la imaginación y el trazo del historietista Manuel Vázquez Gallego en los 60, Anacleto se convirtió en la particular versión hispana del arquetipo de agente secreto que había contribuido a asentar algunos iconos anglosajones como James Bond o Superagente 86. Pero, como no podía ser de otra manera, se encontraba revestido en este caso de los tics y las particularidades de nuestra idiosincrasia al mismo tiempo que se inundaba del costumbrismo de la época a través del elemento satírico propio de la Escuela Bruguera.

Y todo ello mediante una deliciosa combinación de humor y acción, de risa y frenesí cinéticoque es lo que ha conseguido plasmar Javier Ruiz Caldera en esta revisión de las aventuras del personaje, Anacleto: Agente secretoque llega el viernes a los cines. Todo un homenaje a la magia y el espíritu del tebeo original, pero con muchas dosis de frescura contemporánea, como marcan los nuevos tiempos.

Imanol nunca falla

El punto de partida era el siguiente: ¿qué habrá sido de Anacleto 30 años después? ¿Cómo se habrá integrado en la sociedad actual? Ese es el reto ante el que se enfrentaban los guionistas de la película, Fernando Navarro, Pablo Alén y Breixo Corral (estos dos últimos también responsables del libreto de 3 bodas de más) a la hora de darle una nueva vida al personaje. Y como resultado nos encontramos ante un Anacleto crepuscular (Imanol Arias) que se siente «demasiado viejo para esto», pero que mantiene su espíritu intrépido, dispuesto a pelear para instaurar el bien dentro de un mundo en el que ya no parece tener cabida, en una España acusada por los recortes en la que ni siquiera hay dinero para mantener la agencia de seguridad. Pero ahí está él, con su porte y elegancia, luchando contra su archienemigo, Vázquez (interpretado por Carlos Areces), y teniendo que defender a su hijo, Adolfo, que ni siquiera conocía su identidad secreta y que ahora se encuentra en peligro.

Quim nunca falla

Quim Gutiérrez da vida a Adolfo. Él es el representante de las nuevas generaciones. Un treintañero con problemas mundanos, normales y corrientes, cuya mayor preocupación es ser incapaz de sacarse el carnet de conducir y enfrentarse a la ruptura con su novia, Katia (Alexandra Jiménez), que lo abandona porque no encuentra a su lado las suficientes dosis de diversión y aventura.

Cuando conozca la verdadera ocupación de su progenitor se verá inmerso de una aventura inesperada que dará un vuelco a su vida y se dará cuenta de que la sangre de Anacleto, corre por sus venas. Y es que relaciones paterno-filiales se convierten en uno de los ejes principales de la película. La distancia que habían mantenido ambos personajes a lo largo del tiempo se disolverá cuando tengan que luchar juntos por su supervivencia, al mismo tiempo que habrá espacio para las confesiones, al acercamiento emocional y la comprensión mutua. Padre e hijo se convertirán en un tándem imbatible.

Ruiz Caldera nunca falla

El gag y el elemento humorístico se convierten en dos de los componentes esenciales que hacen avanzar la acción de la película. Javier Ruiz Caldera ya había demostrado su talento en sus anteriores películas, todas insertadas dentro del género de la comedia pero desde diferentes perspectivas: el spoof en Spanish movie, el fantástico-adolescente en Promoción fantasma y la romcom en 3 bodas de más. Ahora vuelve a superarse a sí mismo en un más-díficil-todavía: la acción al más puro estilo de Hollywood con aliento castizo y popular.

Vázquez nunca falla

Anacleto: Agente secreto bebe del cine de espías, también del de superhéroes. Pero el director es capaz de integrar todo tipo de referencias para pasarlas a través del filtro de su poderosa personalidad. Hay guiños a Misión: Imposible, a las buddy movies de los ochenta como Arma letal, y también a directores recientes expertos en mezclar géneros como Edgar Wright (Zombie's party), así como también a los nuevos adalides de la comedia más gamberra norteamericana. Y por supuesto, un respeto reverencial al material de origen, a los cómics de Vázquez, a su universo y su esencia, a las situaciones hilarantes y llenas de grotesca ocurrencia y desparpajo. Su espíritu recorre la película de principio a fin y está presente sobre todo en algunas escenas memorables, como la que protagoniza una Rossy de Palma reconvertida en personaje brugueriano por excelencia. Un auténtico festín de aventuras y carcajadas.

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