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Ant-Man, el héroe diminuto

El Hombre Hormiga nació en 1962 y, gracias a Stan Lee, tuvo el honor de ser uno de los miembros fundadores de Los Vengadores

ANNA ABELLA / BARCELONA

Piénselo dos veces antes de pisar una hormiga. Podría ser un superéroe. Ni más ni menos que Ant-Man, el Hombre Hormiga, el más diminuto de ellos. Y gracias al cine, con la nueva película del universo Marvel, dirigida por Peyton Reed, sigue en plena forma, a pesar de que ya tiene unos añitos, pues la primera vez que se enfundó su traje y su casco con antenas fue en 1962, y desde entonces lleva más de medio siglo viviendo aventuras.

En su primera historia, en el número 27 de Tales to Astonish, Ant-Man aún iba de paisano: en las viñetas de aquel primer cómic era un científico, Hank Pym, que inventó unas partículas subatómicas capaces de reducir tanto su tamaño que acabó en un hormiguero perseguido por sus habitantes hasta que una hormiga lo salvó. Al poco, su padre, Stan Lee, autor del argumento, quien le dio el guion a su hermano Larry Lieber y el dibujo a Jack Kirby, creó a Los Vengadores para dar la réplica al éxito de la Liga de la Justicia (Superman, Batman, Wonder Woman...) de DC Comics. Así, junto a Iron Man, Thor, Hulk y la Avispa, y a pesar de ser el héroe más pequeño de la historia, el Hombre Hormiga tuvo el honor de ser miembro fundador de Los Vengadores (El Capitán América no llegaría hasta 1964), además de uno de los primeros superhéroes de Marvel.

El científico Pym

En su segunda aventura en solitario el científico perfeccionaba sus bautizadas como «partículas Pym» y el traje con el que podía reducir su tamaño y construía un casco que le permitía comunicarse con las hormigas y utilizarlas como aliadas en su lucha contra los malos. Pym también dio vida al robot Ultrón, que acabaría siendo uno de los mayores enemigos de Los Vengadores (y protagonista de la reciente película Los Vengadores. La era de Ultrón).

Con los años, Stan Lee dio un giro a la historia. Si las partículas podían hacer pequeño a Ant-Man también podían hacerle crecer. De ahí que Pym adquiriera una segunda identidad, El Hombre Gigante; una tercera, Goliat, y algunas más, como Chaqueta Amarilla. Sin embargo, todos esos cambios y experimentos deterioraron la salud mental del científico hasta el extremo de que en una aventura pegó a su esposa y colega, la Avispa, lo que le valió el divorcio y la expulsión de Los Vengadores.

Después de aquella deriva de identidades, en 1978 el guionista David Micheline, inicialmente junto al dibujante John Byrne, retomó al Hombre Hormiga en una historia que entronca con la película que se estrena este viernes, en la que Michael Douglas encarna a Pym, pero donde quien se enfunda el traje de Ant-Man ya no es él sino el personaje de Scott Lang, al que da vida el actor Paul Rudd. El relevo, ya en el cómic, se produce cuando Lang, un expresidiario que había sido condenado injustamente, roba el traje para utilizar sus poderes para salvar a su hija. Pero Pym, entendiendo los motivos del ladrón, le propone que se lo quede y lo use para combatir el crimen.

Cómics recuperados

La editorial Panini acaba de publicar, con motivo de la película, un volumen ómnibus que reúne las primeras historias clásicas de Stan Lee, Kirby y Lieber (algunas inéditas en España) protagonizadas por Hank Pym y que incluye la presentación de Scott Lang, el segundo personaje en vestir el traje de Ant-Man. Pero no fue el único en enfundárselo. Habría una tercera percha y llegaría en el 2006 de la imaginación de Robert Kirkman (The Walking Dead). El ilustre guionista creó a Eric O'Grady en la aventura El incorregible Hombre Hormiga, dibujada por Phil Hester y que también recupera ahora Panini.

El pícaro de Kirkman

En esta última serie, O'Grady es un soldado de S.H.I.E.L.D que de forma accidental se hace con el traje del Hombre Hormiga. Sin embargo, se trata de un superhéroe un tanto particular, por no decir el peor superhéroe posible: Ant-Man usa sus poderes de increíble hombre menguante para dedicarse, por ejemplo, a espiar a las chicas mientras se duchan o a organizar carreras de hormigas. Además, le encanta jugar con la Wii y se lo pasa en grande comiendo palomitas viendo cómo sus colegas luchan en la Civil War. Todo un, diminuto, crack.

Temas: Cómic Cine

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