GIRA INTERNACIONAL

El Olympia aclama a Serrat

El cantautor catalán llevó su 'Antología desordenada' a la mítica sala parisina

Fotografía de archivo. Joan Manuel Serrat en la gira ’Antología desordenada’.

Fotografía de archivo. Joan Manuel Serrat en la gira ’Antología desordenada’. / JESÚS DIGES (EFE)

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EVA CANTÓN / PARÍS

El cantautor apareció en el escenario y un público puesto en pie le envolvió en aplausos. Sonaron entonces los primeros acordes de 'Cançó de bressol' que, escuchada al otro lado de los Pirineos, sonó como un auténtico homenaje a la Nova Cançó. Así inició anoche Joan Manuel Serrat un esperadísimo concierto en el teatro Olympia de París, un templo de la canción francesa que aún conserva los ecos de Edith Piaf, Barbara o Jacques Brel. El mismo por el que pasaron Lluis Llach o Paco Ibañez y que Serrat pisaba por primera vez.

Lo hizo a los 71 años para presentar su último trabajo, 'Antología desordenada', y con el rastro de una voz aún debilitada por la afonía que le obligó a suspender varios conciertos en España. Sin embargo, la energía del cantautor catalán cargó la sala de emoción, logrando la complicidad de una generación de fieles (muchos de ellos con acento latinoamericano) dispuestos a cantar, y a llorar, si se terciaba.

REPERTORIO DE CLÁSICOS

Serrat arrancó las presentaciones con un 'bonsoir', se pasó pronto al catalán y acabó instalándose en el castellano, salpicando de anécdotas y guiños de artista crítico un recital de dos horas en las que el repertorio recorrió con calma los clásicos que todo el mundo esperaba.  Mediterráneo, por supuesto, que apareció pasado el ecuador, los versos de Machado ('Cantares') y de Miguel Hernández ('Para la libertad'), esa declaración de intenciones que es 'Algo personal' o 'Esos locos bajitos'.

También estuvo 'Ara que tinc vint anys', preludiada por una jovial explicación sobre el origen y evolución de la que llamó "la canción más amortizada del repertorio de la canción popular". "Fue un éxito juvenil, cuando los éxitos duraban, y a los 40 años, en un arranque de dignidad, pensé en jubilarla. Pero soy catalán, y la canción un éxito. Y un catalán no tira nada y, si puede, lo recicla", bromeó.

Los temas fueron caminando en una escenografía sencilla de luces cálidas, sin sofisticaciones, arropados por la delicadeza del piano del maestro Ricardo Miralles, las mezclas de Josep Mas 'Kitflus' en los teclados, la percusión de Vicente Climent, el entusiasmo de la guitarra de David Palau y el contrabajo de Rai Ferrer.   Le llegó el turno a 'No hago otra cosa que pensar en ti' o a la 'carta de amor de Lucía', con la que Serrat iba intentando despedirse antes de los bises, que culminaron con 'Fiesta'. 

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Una fiesta para celebrar que hace cincuenta años que se subió por primera vez a un escenario y que ahora festeja en la gira internacional que le llevará al Coliseo de Lisboa el próximo 4 de junio y al Barbican Hall de Londres el día 12. Conciertos que, como el del Olympia de París, tienen ya algo de históricos.