Apagón musical

La iniciativa de 'Un día sin música' cuenta con el seguimiento de los locales más importantes de Barcelona

Promotores, mánagers y salas silencian este miércoles los escenarios españoles para reivindicar un descenso del IVA

CamEquiscip ismolo bore consequam, susci ero digna augue

CamEquiscip ismolo bore consequam, susci ero digna augue / FIRMA DE FOTO

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JORDI BIANCIOTTO / BARCELONA

Han pasado cerca de tres años desde del aumento del IVA cultural, del 8 al 21%, y el sector de la música advierte de que se desangra. Promotoras grandes y pequeñas, artistas de estadios y de clubs, todos se revuelven contra una medida que, denuncian, ha empobrecido al sector, obligado a bajar la persiana a muchos profesionales y lastrado la capacidad de atracción de giras internacionales. Poniendo en práctica la tesis de que, en tiempos tan ruidosos, no hay mejor forma de llamar la atención que quedando en silencio, una plataforma que reúne a ocho asociaciones de promotores, mánagers y salas propone hoy un apagón escénico: la iniciativa Un día sin música, que registra un amplio apoyo en los locales de música en directo.

Este miércoles, escenarios de toda España, incluidos los de salas barcelonesas como Razzmatazz, Apolo, Bikini, Music Hall, Sidecar y Harlem Jazz Club, permanecerán en silencio para apoyar este llamamiento a favor del descenso del IVA, que la plataforma Un día sin música dirige al Gobierno y al ministro Montoro. A las 10.30 horas se hará entrega en el registro del Congreso de las firmas recogidas a través de una campaña de Change.org, unas 220.000, y media hora después habrá una concentración en la plaza de Cánovas del Castillo para protestar contra un impuesto que, denuncia la plataforma, «castiga al sector de la música en nuestro país de manera incomprensible».

Recaudación menor

El sector apuntala sus críticas en cifras desalentadoras que hablan de ineficacia recaudatoria (el aumento, en concepto de IVA, de 13,3 millones de euros, quedaría descompensado por una caída de 42,3 millones relativa al IRPF) y de una reducción de espectadores en un 30%. «Esto tiene consecuencias en nuestra competitividad, que ha caído. Las ofertas que podemos hacer son más bajas que en otros países porque no solo tenemos la tasa de derechos de autor más alta de Europa, un 10%, sino también el IVA más elevado», argumenta Albert Salmeron, de la junta directiva de la APM (Asociación de Promotores y Mánagers). «No somos un destino atractivo para las figuras internacionales», confirma Carmen Zapata, gerente de la ASACC (Associació de Sales de Concerts de Catalunya), que advierte de una evolución negativa en la programación de salas de Barcelona. «Antes teníamos música en directo cada día, y ahora se concentra en los fines de semana, o a partir del jueves como mucho», observa.

El nuevo tipo impositivo, que entró en vigor el 1 de septiembre del 2012 y que contrasta con los vigentes en países cercanos (el 5,5% en Francia, el 10% en Italia, el 7% en Alemania), genera «paradojas», apunta Zapata, como el hecho de que una copa consumida en un local que programe música en directo está sujeta a un IVA superior a aquella que el cliente pida en un bar que no acoja conciertos. «El local que ofrece música debe pagar, por las copas, el 21%. Los otros, solo el 10%. Con este panorama, ¿quién querrá programar música en directo?», se pregunta.

El manifiesto de Un día sin música está suscrito por firmantes de ámbitos y estatus muy variados, como Luis Eduardo Aute, Leiva, Mikel Erentxun, Los Secretos, Pasión Vega, Elefantes, Gossos, OBK, Coque Malla, La Habitación Roja... Otros, aunque no estén en la lista, apoyan la causa, como Alejandro Sanz y Pablo Alborán. O Cristina Llanos (Dover). «Esto va en contra de todos, incluso de quienes creen que no les interesa mucho la música, o el cine, o el teatro. Si de repente se lo quitaran todo iban a flipar», señala a este diario.

Reparto escaso

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Pau Vallvé apela a la ideología («soy de izquierdas y me parece bien pagar impuestos») pero califica el IVA de «sablazo que ahoga a toda una profesión». El músico barcelonés aporta una mirada tan didáctica como cruda. «Ahora en los conciertos ya no vamos a caché, sino a taquilla, y el IVA nos lo comemos. Si va bien y vienen 100 personas a verte que pagan 10 euros, ganas 1.000 euros de los que, descontando IVA, SGAE y sala, te quedan 490 para ti, a repartir con tus músicos».

Después de casi tres años, el sector luce debilitado, al tiempo que no se le escapan las connotaciones políticas y electorales. Todos los grupos de la oposición, y la mayoría de los diputados del Grupo Mixto, son favorables al descenso del IVA.

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