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REGRESO A LA CAPITAL BRITÁNICA 100 AÑOS DESPUÉS

Londres aplaude al Orfeó

Los cantores del Palau triunfan con la London Philharmonic Orchestra

MARTA CERVERA / LONDRES

Las voces del Orfeó Català han regresado triunfales de Londres, donde este fin de semana han ofrecido dos actuaciones, una con la London Philharmonic Orchestra, con la que han interpretado la exótica Misa glagolítica, de Leos Janáceck, y otra dentro del ciclo coral del Cadogan Hall, con un programa de música catalana con obras como El cant de les estrelles, de Enric Granados, y Le crit des bergers, de Bernat Vivancos, entre otras. Hacía un siglo que la coral que levantó el Palau de la Música no actuaba en la capital británica. Su primera y única visita había sido la que realizó en 1914 junto a su director y fundador, Lluís Millet. Entonces ofreció tres actuaciones en el Royal Albert Hall.

El sábado, las 92 voces del Orfeó y del Cor de Cambra triunfaron con la monumental obra sinfónico-coral de Janáceck. El sonido llegó claro y contundente a la platea del Royla Festival Hall, que aplaudió el buen trabajo realizado por las voces catalanas que se fusionaron divinamente con las del coro de la orquesta inglesa, que estuvo dirigida por el checo Tomas Netopil. El público que llenaba la platea de la gran sala pero no el piso superior aplaudió con ganas, sobre todo a la organista Catherine Edwards. Entre el público estaba el titular de la London Phil, Vladimir Jurowski, que el próximo octubre dirigirá a su formación junto con las voces del Orfeó con el Requiem de Brahms en el Palau. «Este tipo de conciertos son importantes para la motivación interna de los cantores y para la expansión internacional de nuestros coros», recalcó Joan Oller, director general de la Fundació Orfeó-Palau.

«'LOVELY'» / El domingo, en el Cadogan Hall la presencia de público fue más bien escasa pero quienes acudieron a descubrir un programa íntegramente formado por compositores catalanes salieron encantados. «Lovely», dijo una asistente que era cantante de un coro aficionado en Londres tras escuchar la última pieza, Le crit des bergers, de Vivancos.

Al terminar, los cantantes rápidamente enfilaron hacia Borough Market, una mercado popular donde, con la excusa de Saint George, patrón del barrio y equivalente a Sant Jordi, la delegación coral convertida en embajadora cultural ofreció dos piezas más. La intervención, que contó con el Institut Ramon Llull de intermediario, encendió los corazones de los catalanes que acudieron a celebrar Sant Jordi/Saint George. El cant de la senyera, himno del Orfeó, acabó entre proclamas de «in-inde-indepèndencia».

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