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CIERRE DEL FESTIVAL BLUES & RITMES

Maria del Mar Bonet y el culto a 'Alenar'

La cantante recrea su álbum de 1977 en el Zorrilla

JORDI BIANCIOTTO / BARCELONA

Cuando el Blues & Ritmes de Badalona defiende las músicas de raíz no apunta solo al country de Nashville o la trova subsahariana, sino también a propuestas que tenemos más cerca. No es extraña su propuesta a Maria del Mar Bonet para que recuperara uno de sus discos de culto, el evocador, poético, transcultural Alenar (1977)Un trabajo que fascina a los directores del festival, niños cuando vio la luz, que comparecieron junto a la cantante portando ejemplares de sus discos clásicos en vinilo. «Somos grandes fans», confesó Guillem Vidal. «Un disco visionario», añadió Jordi Pujol Nadal.

Alenar, que Bonet recreará en su integridad el sábado en el cierre de la muestra (teatro Zorrilla, 21.00 horas) transmite desde su título, relativo al aliento, a la respiración, un ánimo de vitalidad que Maria del Mar Bonet asocia «a la juventud, la pasión, el amor y el desamor». Un disco que sublima el cuidado de la cantante mallorquina por construir sus delicados climas sonoros en un lugar, el estudio de grabación, que siente como si fuera su casa. «Con unos perfumes, unas idas y vueltas, buscando el fondo mágico», precisa. Alternando «canciones contemplativas, como Eivissa», íntimos pensamientos sentimentales («que dediqué a mis amores») y sutiles pinceladas políticas, como en Aquest temps de calabruix, pieza que refleja un «escepticismo isleño», apunta, ante aquella democracia que estaba por venir.

Toque flamenco

Pero Alenar, que incluye su adaptación de Es fa llarg esperar (Pau Riba) y una renovada Què volen aquesta gent?es también un disco de sonoridades exploradoras, que estrecha un vínculo con el chileno Lautaro Rosas (charango, bouzouki, guitarra) y abre las puertas al carácter flamenco de la mano de Paco Cepero, desatado en la pieza que cierra y da título al disco, al tiempo que acoge a músicos del underground como Enric Herrera (Máquina!) y Víctor Amann (Orquestra Mirasol), ¿Un temprano ejercicio de fusión? «Esta palabra no me acaba de gustar. Tengo tendencia a hablar de conversación. Necesito esas conversaciones con músicos que te obligan a cambiar de chip», explica Bonet.

Incluso la portada, de América Sánchez, insinuaba que se trataba de un disco especial. Muestra solo una porción del rostro de la cantante, una mirada enigmática. «Es un interrogante con un sentido misterioso. No gustó a la discográfica, que prefería una foto mía más clara», revela Bonet, que reconstruirá hoy el disco con seis músicos para dar «dar otra visión, entrañable, tierna, de aquella época fantástica», en un recital que se abrirá con una selección de piezas de sus primeros álbumes.Un temario de excepción que sonará en un Zorrilla previsiblemente lleno: el viernes solo quedaba una media docena de entradas por vender.