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NUEVO LANZAMIENTO TRAS EL ÉXITO DE 'EL TURISTA'

Un Blaumut frondoso

El quinteto presenta 'El primer arbre del bosc' el jueves en el Auditori de Barcelona

NÚRIA MARTORELL/ BARCELONA

El grupo catalán interpreta De moment. / RICARD FADRIQUE

Blaumut regresa más poético. Y con melodías y sonoridades más frondosas. 'El turista', su primer disco, ha crecido y viajado, de forma literal en las letras de sus nuevas canciones. El quinteto se siente más seguro. Y para su reciente álbum, 'El primer arbre del bosc', ha apostado por la autoedición y la autoproducción. Si los árboles no dejan ver el bosque, este es el primer y feliz paso para controlar todos los detalles. De momento, el compacto ha sido número uno en iTunes España y el jueves lo presentarán en el Auditori de Barcelona.

'El turista' tiene más lugares para compartir su 'Pa amb oli i sal' y para recorrer en 'Bicicletes'... Sitios como 'Amsterdam', la última pieza que escribieron. O 'El pont de l'Accademia', fruto de otro viaje del cantante y compositor Xavi de la Iglesia, esta vez a Venecia. "Xavi nos pasó estas nuevas 13 canciones aliñadas y luego todos las fuimos salpimentando. Quizás pecamos en cargarlas mucho -relata Manel Pedrós, el batería-. Pero contamos con la ayuda de Carlos Montfort, que supo encontrarles un punto más atractivo y hacerlas menos lineales". Montfort, "el sexto Blaumut", ya les ayudó en la producción artística de El turista simfònic.

Más contundente

El caso es que Blaumt suena también más contundente. "Hemos dado un paso más hacia el pop y dejado algo de lado el folk», describe el violinista Vassil Lambrinov. "Y hay más presencia de las cuerdas», apunta el violonchelista Oriol Aymat. Aunque su elegante lirismo no siempre está tan en primer plano. "Como las canciones están más producidas, aparecen más filtradas. ¡Pero igual de inconfundibles!", se congratula Lambrinov.

El Blaumut actual nació después de la salida de su disco de debut. Y tras la correspondiente gira, han consolidado un sonido de banda que han logrado trasladar a este último lanzamiento. "Nos hemos acostumbrado a trabajar juntos y eso se ha notado en todo: grabación, mezclas, arreglos... Ahora somos cinco cabezas en vez de cuatro dando ideas y proponiendo formas", explica el timonel del conjunto.

Ideas y formas que en muchas ocasiones germinaban a raíz de la pasión del cantante por la fotografía y el dibujo. Y que en este disco cuentan con hilos conductores como "la simbología del bosque" y "la individualidad dentro del conjunto, con un punto filosófico". Algo de lo que se dieron cuenta, dice, ya fuera del estudio. "De hecho, hasta nos costó saber cómo bautizar el álbum. Hubo otras opciones, como 'Vent que mou el temps' [el título de otro de sus temas], pero alguien propuso 'El primer arbre...' y como ligaba con la idea de que es nuestro primer proyecto autoproducido y esperamos que haya un bosque de discos…", suspira.

Viaje emocional

Viento es una palabra recurrente en las letras. "Y luz. Y aire. Son nexos que le dan unidad al disco", explica. En 'Amsterdam' hay otro término clave: destino. "Som, som passatgers/ a l'abordatge, dins l'ampolla del missatge,/ on ens dibuixi el vent,/ tan invisible que hem confós amb el destí", reza el estribillo. El viaje que propone De la Iglesia es también al interior. Sorteando marejadas emocionales. Y todo, manteniendo el original ADN de la banda. Trenzando la canción de autor, el pop, la clásica, la barroca, el folk y los reconocibles silbidos. Su imaginario navega libre.

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