18 sep 2020

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UN MITO PUESTO AL DÍA

La sirenita de Carme Riera

La escritora y académica reescribe el relato de Andersen en clave adulta y con sustrato feminista El libro, que aparece en catalán y castellano, está ilustrado por Helena Pérez García

ELENA HEVIA / BARCELONA

Carme Riera el cuento de 'La sirenita', esa cumbre del patetismo romántico-sentimental, siempre le había parecido muy triste. Demasiado. Y para comprender eso no hay más que olvidarse de esa imagen dulzona y en colorines que trasmitía la versión de Disney. Bajo el mar de Andersen, los cangrejos no son nada simpáticos y no, no bailan a ritmo de calipso caribeño. Todo es mucho más siniestro...

Ese desfase ya lo habían detectado dos editoras, Silvia Querini y Pilar Bertran, que le propusieron a la escritora mallorquina que desempolvara sus recuerdos del cuento original e hiciera su propia reescritura. El resultado es 'La veu de la sirena' (Ed. 62 y Lumen en castellano), una bonita edición ilustrada por la sevillana Helena Pérez García que ofrece también el 'bonus track' del cuento de Andersen (y en catalán el valor añadido de la traducción de Josep Carner bajo un título tan noucentista como 'La donzelleta de la mar').

En el relato de Andersen, la bruja del mar le corta la lengua a la sirenita para quedarse con su bella voz a cambio de las piernas que tanto desea y que le permitirán seducir al príncipe del que está enamorada.  Los aspectos más gore y de mayor sumisión del cuento se completan con un dolor insoportable, como cuchillos clavándose en sus pies, que ella asume estoicamente cuando su cola se divide en dos o que el príncipe la obligue a dormir sobre un almohadón a los pies de su cama como un «juguete exótico», según Querini.

El deseo masculino

La versión de Carme Riera, estrictamente para adultos porque entre otras cosas se incluyen escenas de sexo, empieza con toda justicia dando voz a su criatura en primera persona. Y su protagonista muestra una queja, que su historia se acuñara en aquella época en la que cada hombre esperaba encontrar a su sirena. «Con el deseo de que el encuentro no entrañara ningún peligro, y por eso a menudo nos preferían sin voz», explica Cliodna, el nombre que Riera ha elegido para la sirena innominada de Andersen. «En definitiva, viene a ser 'el me gustas cuando callas porque estás como ausente' de Neruda», advierte la escritora. Por eso Cliodna, campeona de salto marítimo acrobático de las olimpiadas sirénidas, poco tiene que ver con la paciente criatura de Andersen. «Me molestaba que fuera tan pasiva por eso la hice más  transgresora, normalizándola para este siglo XXI -explica- intentando no caer en la corrección política».

Y sin embargo, el reto era no alejarse demasiado de un original que muestra cómo el amor puede ofuscar los sentidos. «He reescrito la historia sin apartarme de la falsilla de Andersen. Debía contar cómo el amor es el opio de las mujeres y de cómo una vez logrado, para hombres y mujeres resulta muy difícil reconocer a aquel a quien quisimos, pese a que muchas veces lo tenemos al lado». Riera confiesa haber pasado el último verano abrumada por la ingente bibliografía sobre el mundo de las sirenas a las que se enfrentó. Ahí están esos sirenólogos de pro como Joan Perucho o Carlos García Gual, cuyas lecturas le indicaron el camino a seguir: «Por suerte, a la hora de escribir me deshice de todo ese lastre, porque la erudición siempre entorpece la ficción».

La escritura de 'La veu de la sirena' ha supuesto para la autora un paréntesis en la nueva novela que tiene entre manos y de la que no quiere desvelar nada. Mientras tanto celebra el 40 aniversario de su emblemático libro de relatos 'Te deix, amor, la mar com a penyora' (reeditado ahora por Edicions 62), título que la dio a conocer y la colocó de pleno en la literatura catalana.

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