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LA AUTORA DE 'EL TIEMPO ENTRE COSTURAS'

María Dueñas hace las Américas

La tercera novela de la superventas, 'La templanza', se desarolla entre México, Cuba y Jerez

La escritora vuelve a su fórmula de éxito y cruza los destinos de un minero indiano y de una heredera jerezana

ERNEST ALÓS / JEREZ DE LA FRONTERA

Seis años después de haber dejado con la boca abierta al sector editorial con El tiempo entre costuras, y tras el paréntesis de Misión Olvido, María Dueñas (Puertollano, 1964) vuelve a la fórmula de su éxito con La templanza. Una novela, que, eso sí, arranca, parece, con ganas de borrar algún esterotipo. Con el próspero Mauro Larrea que encaja con entereza la ruina total de su rico patrimonio minero en México, donde fue a hacer las Américas entre rufianes y picadores en las más hondas galerías, se fuga a Cuba y se juega (y gana) una hacienda jerezana en una larga noche de billar en un prostíbulo habanero. Un héroe que se podria calificar de perezrevertiano si no fue porque Dueñas se ha ganado de sobras el derecho a que no la comparen con otros colegas. «Mi editora me decía que el arranque era pura testosterona», reconoce riendo María Dueñas, que presenta su tercea novela en Jerez, a donde el azar conduce los pasos del indiano hasta cruzarlos con Soledad Montalvo, la nieta de un bodeguero casada con el socio británico de su familia, mucho mayor que ella.

Es cierto que El tiempo entre costuras era Sira la gran protagonista y el resto de personajes quedaban difuminados. Pero no es La templanza, por contraste, una novela con más peso de lo masculino, dice María Dueñas. «Mauro Larrea es muy duro y muy dueño de sí mismo hasta que se le cruzan por el camino las mujeres, tanto Soledad Montalbo, que lo enamora y lo embauca y lo mete en su mundo, como Carola Gorostiza, que aparece en Cuba con sus intereses y ambiciones y que quizás es el personaje menos amable de la novela», explica Dueñasa este diario.

En lo que sí coinciden claramente su primera y su tercera novelas es en que son «dos historias lineales, en las que van sucediendo cosas inesperadas», a diferencia del viaje del presente al pasado, de Misión olvido. «Y tanto El tiempo entre costuras como La templanza son más de aventuras entre comillas. Pero no crea -matiza la escritora- que ha sido una decisión consciente de intentar repetir la fórmula para asegurar el éxito y vender tantos miles de libros. Yo he escrito el libro que me apetecía escribir».

También viaja Dueñas en cada uno de sus libros a una ambientación con fuerza: Marruecos, California, ahora México, La Habana y Jerez... «El principio de esta historia era Jerez, aunque al final paradójicamente se ha convertido en el final de la novela. Pero una vez poniéndome al día de cómo funcionaban las cosas fue cuando supe de aquellos capitales de retorno, de los indianos que regresaban cargados de riqueza para invertir en España», explica la autora, apasionada por el proceso de documentación de sus novelas, aunque después lo «estruja» para no apabullar al lector.

Escenarios fascinantes

«Yo intento ir siempre a escenarios que a mí me seduzcan por algo. Si voy a pasar dos años de mi vida encerrada en ellos, visitando, documentándome, me apetece que sea sitios que me cautiven». México y La Habana, y también Jerez. «Siempre me ha parecido fascinante el mundo de las bodegas jerezanas y del comercio internacional del vino, y sobre todo la afición de los ingleses por el sherry. Por mi formación y por mi vida siempre he tenido mucho contacto con Inglaterra. Y en mis lecturas -explica Dueñas, doctora en Filología inglesa- el sherry lo nombra Shakespeare, lo nombra Dickens, ha estado en la cultura inglesa desde siempre». Dueñas se planteó situar alguna escena en Londres, pero decidió evitarlo. «Londres merece más que un simple paseíto, quizá ser el escenario de otra novela...», apunta.

Dentro de su género, Dueñas no se destaca precisamente por abusar del diálogo facilón, el que demuestra que se está escribiendo más el guion de una novela o de una serie que una novela. «La novela es lo que es, con sus ingredientes, con su alma», replica.

Versión audiovisual

¿Habrá adaptación, como la muy exitosa de El tiempo entre costuras? «Yo no la he escrito en absoluto con la intención de que así fuera, todo lo contrario. Puede que alguien se arriesgue o se anime, o no. Pero no me he consentido a mí misma escribir para que el libro fuese adaptado a la televisión, he hecho el esfuerzo por evitarlo. Si fuese así, no hubiese enviado a los personajes ni a México ni a La Habana, los hubiese dejado en Jerez y con un poco de dinerito sacan algo estupendo. De entrada, la propia construcción y los escenarios de la trama ya implican complicaciones porque requieren mucho dinero. Y Mauro Larrea va teniendo todo el rato en su cabeza una segunda voz, la voz de la conciencia, y eso después es difícil de trasladar a una cosa visual».

Tampoco, avisa, tiene planes de continuación, aunque el final del libro lo permita, claramente. «Cero, absolutamente, fundido en negro y que cada uno se imagine la continuación, al igual que con El tiempo entre costuras y Misión olvido, a pesar de que han sido muchos los lectores que me lo han pedido». Tampoco tiene planes de volver a la universidad: «La universidad española está en un muy mal momento», lamenta. 

Temas: Libros