17 feb 2020

Ir a contenido

CRÓNICA

Drexler, el cantautor que sacude la pista

El trovador impactó en Barts con 'Bailar en la cueva'

JORDI BIANCIOTTO / BARCELONA

Jorge Drexler ha demostrado, en su último disco, Bailar en la cueva, aptitudes para fundir sus inquietudes relativamente experimentales con una voluntad expansiva y comunicativa. Sus recitales se  han ido haciendo más y más fibrosos hasta convertirse en fiestas como la que, el miércoles, brindó en Barts, en el Guitar Festival. Arropado por una formación instrumental imaginativa, de fuerte base percusiva, y luciendo esas nuevas canciones con las que hace bailar al público urbano europeo con ritmos latinos ancestrales.

El Drexler de los cantos a media voz y las sutiles exploraciones electrónicas fue violentado por un guión rítmico explosivo desde la primera pieza, que da título al disco y que, con el refuerzo de metales, sonó cerca del afrobeat. Luego, festines tropicalistas y acercamientos a la samba y la cumbia que no chirrían con su lenguaje de cantautor, aunque manejara una guitarra eléctrica y bajara a la pista para bailar Luna de espejos con un par de fans.

CON SÍLVIA PÉREZ CRUZ / Sí que se puso más íntimo al rescatar Sea Guitarra y vos, y en la versión a voz y guitarra de María Bonita, de Agustín Lara. Un receso que se dilató con la inesperada irrupción en escena de Sílvia Pérez Cruz, con quien hizo buenas migas en el recital de Víctor Manuel hace unas semanas en Madrid. La ampurdanesa compartió la delicada Soledad y un Cucurrucucú Paloma de extremadas inflexiones vocales que hicieron sonreír al uruguayo.

Lo mejor es que Drexler no tuvo que recurrir a sus canciones más populares del pasado para alimentar el clímax del recital, sino que pudo construirlo con las nuevas, consistentes y de perfiles rítmicos muy abiertos, desde La plegaria del paparazzo a Data data y la igualmente bailable y a la vez emotiva Bolivia, en homenaje al país que acogió a sus abuelos, judíos alemanes refugiados del nazismo. Drexler, que recordó que hace 20 años pasó una temporada en Barcelona, no se despidió sin rescatar Todo se transforma. Un título que ya suena a lema personal.