13 ago 2020

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ENTRE CATALUNYA Y MÉXICO

El pasado catalán de la hija de Moctezuma

Jordi Soler rescata al personaje y a su descendiente en una novela

ELENA HEVIA / BARCELONA

Una copiosa comida y una generosa sobremesa llevaron al escritor Jordi Soler a dar un largo y reparador paseo con sus amigos comensales desde El Querforadat, un pueblo de la Cerdanya, hasta Toloriu, cuatro casas y una iglesia. Y fue entonces, al leer en el muro de la parroquia la inscripción de una placa: «A la memoria de la princesa Xipaguazin Moctezuma fallecida aquí en 1537», cuando supo que le estaba esperando una novela. 'Voilà'Se trata de 'Ese príncipe que fui' (Alfaguara) que recoge la historia con visos de leyenda de una de las hijas de Moctezuma, raptada o seducida por el barón Joan de Grau, un catalán que acompañó a Hernán Cortes en la conquista y que se la llevó a vivir al Pirineo catalán con todo su séquito. ¿Hay que añadir que la princesa murió pronto, loca perdida? «Es algo tan verdadero que parece mentira», asegura Soler.

La historia del barón de Grau es el principio del ovillo que la novela desenreda valiéndose de la fantasía hasta llegar al siglo XX, concretamente a la Barcelona de los años 60, en la que aparece un curioso personaje llamado Kiko Grau. «Era una especie de David Bowie con gafas oscuras y capa de plumas que andaba por todos los bares de moda y se decía descendiente del emperador Moctezuma, lo cual es cierto si creemos que uno puede descender de alguien 500 años después». Grau, un hombre de la alta burguesía que había estudiado en Inglaterra, muy conectado con los templarios y los masones, aprovechó su posición nobiliaria para medrar ante Franco y aparecer en la foto junto a otro gran constructor de sí mismo, Salvador Dalí. Pura picaresca hispánica. «Franco vio en este hombre la oportunidad de  meterse culturalmente en México, un país que se le resistía porque después de la guerra civil había roto relaciones con la dictadura y, de hecho, no las reanudó hasta la muerte de Franco. Por eso le permitió  todo tipo de chapuzas que él hizo amparado en la orden imperial de la corona azteca que él mismo creo». Para Soler ese tipo de imaginería no está muy alejada de ejemplos mucho más recientes y aceptados: «¡No hay que olvidar que el rey Juan Carlos hizo marqués a Vargas Llosa!».  Finalmente, y a causa de sus problemas con el fisco, Grau desapareció. «Solo ha quedado un perfil brumoso de su figura, lo cual es muy bueno para mí como escritor porque me ha dejado más margen a la invención».

Los hilos

Catalán -lo es su familia materna-, Soler nació en 1963 en La Portuguesa, una comunidad de republicanos exiliados en México, y se instaló en Barcelona hace 12 años. Por esa razón esta historia que tiende puentes entre culturas parecía destinada a él. «Los hilos que conectan México y Catalunya son muchos pero están muy poco explorados. Me gusta haber encontrado gracias a esta historia el origen de esa relación». Y lo cuenta en una novela con ecos de Valle-Inclán, quien también tendió puentes entre España y México: «Sus libros son para mí literalmente de cabecera. Frente a mi despacho tengo su obra completa».