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Emulando a Scarlett O'Hara

El dibujante José María Beroy, que ahora trabaja en la adaptación de 'Victus' a la viñeta, ha compaginado el cómic con otras facetas para seguir en la profesión

ANNA ABELLA / BARCELONA

Como Scarlett O'Hara en Lo que el viento se llevó, bromea José María Beroy (Barcelona, 1962), «un día puse a Dios por testigo de que nunca volvería a pasar hambre». El dibujante, que en algún momento ha oído a algún editor decirle que quizá debería pensar en dedicarse a otra cosa que no fuera el cómic, actualmente está enfrascado en la adaptación, con guion de Carles Santamaria, de Victus, la novela de Albert Sánchez Piñol (que saldrá en Sant Jordi, en Norma). Ahora no le falta el trabajo, pero a la pregunta de ¿cómo puede sobrevivir hoy un autor de cómic en España? echa la vista atrás. «Yo he vivido cuatro cracks, cuatro burbujas. La de las revistas de cómic de los años 80 [en las que publicó la serie Dr. Mabuse], la de las empresas informáticas, la inmobiliaria, y ahora la del mercado francés de publicaciones de cómic, que está tan saturado que se está derrumbando. Nunca ha sido fácil». Así que su fórmula ha sido la diversificación -«He hecho de todo, cómic publicitario, diseño, animación, para agencias, cómic infantil y juvenil, para prensa, ilustración, tiras cómicas...»-, y no tiene queja, aunque eso haya significado no poder dedicarse a tiempo completo al «lado romántico de la profesión», que le ha dado satisfacciones como Victus o su último trabajo en el mercado francobelga, À l'ombre du convoi, con el guionista Kid Toussaint, sobre un caso real de la resistencia y un tren de judíos camino de Auschwitz, que el 2015 publicará en España Norma.

Beroy admite que en el mundo del cómic eso de pensar «en dedicarse a otra cosa es una neurastenia recurrente» y asume que sus decisiones le han llevado a ser autónomo. «Cuando hablo con músicos, actores, gente del cine, veo aventuras vitales parecidas. Ser autónomo te une. La inseguridad, los altibajos, las muchas negativas a los proyectos que presentas. Tienes temporadas de mucho trabajo y mal pagado, otras de poco. Sabes que debes moverte e ir ligando cosas ahora para tener ingresos después».El autor de Versus, que ha sido profesor en la Escola Joso, donde el año pasado detectó «cinismo y poca ilusión» entre los jóvenes aspirantes a autores, a la hora de darles un consejo, recuerda al mítico editor Josep Toutain: «Decía que esta profesión debe ser como una fiebre. 'Piensa continuamente en ella y dedícale todo tu esfuerzo. Y trabaja, trabaja, trabaja'. Debes tener claro lo que quieres hacer y buscar el contacto y la relación personal con editores. Y sí, también, un poco de suerte». 

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