20 feb 2020

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MÚSICA

Kylie Minogue pasa revista a sus hitos pop

La cantante vuelve el martes al Palau Sant Jordi con el sensual 'Kiss me once'

JORDI BIANCIOTTO / BARCELONA

Madonna será la reina del pop, pero a Kylie Minogue le sigue correspondiendo un glamuroso principado que extiende sus alas después de casi tres décadas de trayectoria sin lagunas editoriales ni desapariciones, ni siquiera después de que, en el 2005, se le diagnosticó un cáncer. La diva australiana reaparece, como media, cada tres o cuatro años con un disco, y tras ciertas maniobras de riesgo en los 90, su fórmula está más que consolidada: electro-pop descaradamente bailable y repleto de alusiones libidinosas. El último, Kiss me once, lanzado en marzo, le trae el martes de nuevo a Barcelona (Palau Sant Jordi, 21.30 horas).

Aunque lleve en esto desde 1987, cuando debutó con su versión de un clásico de los 60, The loco-motion, de Gerry Goffin y Carole King, que fue número uno en su país, Australia, el concierto de hoy es solo el segundo que ofrece en Barcelona en toda su carrera. En el 2002 debía actuar en el Palau Olímpic de Badalona dentro de la gira del disco Fever (que contenía su canción más popular en España, Can't get you out of my head), pero el concierto se suspendió por coincidir con una huelga general. Hubo que esperar al 2011, al Aphrodites world tour, para verla, por fin, en el Palau Sant Jordi, rodeada de brillos, plumas y chorros de agua. Aunque, entre ambos shows, en el 2004, Kylie Minogue ofreció una actuación privada para Deutsche Bank en el edificio del antiguo casino de Sant Pere de Ribes, ante una audiencia limitada a solo 700 personas. Madrid ha tenido más suerte, ya que la acogió dos veces en una gira, KylieX (en el 2008 y 2009) que nos pasó de largo. Por otra parte, ha actuado en dos ocasiones en Eivissa, aunque se trata de shows reducidos: en el segundo, el pasado agosto en la discoteca Ushuaia, cantó seis piezas. Para el concierto de esta noche aún quedan entradas a la venta.

'MUSIC HALL' CAMBIANTE / La nueva gira, Kiss me once tour, ofece un montaje aparentemente menos fastuoso que el del 2011, aunque provisto del habitual cuerpo de baile y de ocurrencias escénicas que remiten a la moda retrovanguardista y al music hall. Kylie canta la primera pieza, Les sex, del nuevo disco, retozando sobre unos enormes labios rojos y rodeada de bailarinas como salidas del Folies Bergère, y cambia cuatro veces de vestuario, de acuerdo con los bloques temáticos en los que se estructura el concierto. El repertorio incluye 21 canciones que abarcan desde su primera etapa, en los 80, hasta la actualidad. Como es habitual, la cantante rehuye tanto la presentación exhaustiva del nuevo disco como el greatest hits puro y duro, si bien en este terreno tiene donde elegir: dispone, por ejemplo, de siete números uno en el Reino Unido, una cifra que se multiplica si ampliamos el encuadre a todo el Top 10.

Hace 20 años, cuando dejó atrás su estrellato juvenil, parecía acabada. Su operación indie-Kylie (dúo con Nick Cave, canciones de James Dean Bradfield, de Manic Street Preachers) no acabó de cuajar, y Light years (2000) y, sobre todo, Fever (2001), la rehabilitaron y asentaron su personaje definitivo, o no, de diva pop lujuriosa pero con un punto de inocencia vecinal. Su uso de la sexualidad es modelo de elegancia e insinuación en comparación con las modernas contorsiones de Rihanna o Miley Cyrus. Pero Kylie, con 46 años, aún puede con todas.