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Pesos pesados literarios se suman a la crítica a Amazon

Roth, Pamuk y Rushdie, entre los autores que denuncian monopolio

IDOYA NOAIN / NUEVA YORK

Cuando las batallas son ideológica no conocen fronteras y lo que empezó como una guerra entre la editorial Hachette Amazon por la negociación de precios del libro electrónico cobra forma de una pelea global, cada vez más un Goliat contra Goliat. A un lado, los escritores, les publique quien les publique, incluyendo pesos pesados de la literatura; al otro, la casa fundada por Jeff Bezos, que impulsó una revolución en el mundo de la lectura pero también trata de imponer sus cuestionadas filosofía y política de precios.

The New York Times reveló ayer que se han sumado a las críticas a Amazon grandes autores como Philip Roth, Orham Pamuk, Salman Rushdie, V. S. Naipaul y Milan Kundera y los responsables de los legados de, entre otros, Saul Bellow, Roberto Bolaño, William Burroughs, John Cheever, Allan Ginsgberg, Norman Mailer y Arthur Miller. Pocos publican su obra con Hachette pero no solo les preocupa la guerra entre Amazon y esa editorial por los precios del libro electrónico sino que quieren que el Departamento de Justicia investigue lo que, aseguran, son «tácticas ilegales de monopolio» de la compañía de Seattle.

WYLIE APRIETA / Tras la avalancha de grandes plumas que han fortalecido el bando de los escritores está Andrew Wylie, el todopoderoso agente literario. Él envió al millar de escritores que representa una solicitud para que se sumaran a Authors United, el grupo que se formó este verano después de que en primavera Amazon empezara a presionar a Hachette desincentivando la compra de los libros de esa editorial en su plataforma, eliminando descuentos o alargando los procesos de entrega y retirando algunos títulos.

Mientras Hachette quiere tener precios escalados según factores como el autor o la fecha de publicación, la casa de Bezos se rige por la idea de que, si se rebajan los precios de los libros, se venderán más y lo que los autores pierden en margen de precio lo recuperan con las mayores cantidades vendidas. Pero ni muchos autores ni Wylie concurren con esa idea. El agente le declaró al diario neoyorquino que «lo que Amazon hace va en gran detrimento de la industria editorial y de los intereses de los autores y si no se frena a Amazon enfrentamos el fin de la cultura literaria en Estados Unidos».

Dura también fue Ursula K. Le Guin, no representada por Wylie. «Los gobiernos usan la censura para fines morales y políticos, justificables o no. Amazon la está usando para obtener control total del mercado para poder dictar a los editores qué pueden editar, a los escritores qué pueden escribir y a los lectores qué pueden comprar. Es más que injustificable: es intolerable».

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