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elección de la academia de cine

David Trueba, en la carrera por el Oscar

'Vivir es fácil...' vence a '10.000 km' en la lucha por la estatuilla

OLGA PEREDA
MADRID

La última vez que el cine español  ganó un Oscar a la mejor película de habla no inglesa fue en el 2004, cuando Mar adentro, de Alejandro Amenábar, se alzó con la estatuilla. Ahora es David Trueba quien tiene el encargo de repetir la hazaña. Lo hará de la mano de Vivir es fácil con los ojos cerrados, que arrasó en los Goya (no así en taquilla) y que hace algo tan revolucionario hoy en día como reivindicar la bondad.

El filme se ha impuesto a 10.000 kilómetros, la humilde película catalana que el debutante Carlos Marques-Marcet ha realizado «con poco dinero y mucha inteligencia» (en palabras de David Trueba), y El niño, el nuevo y taquillero trabajo de Daniel Monzón (Celda 211). Las tres habían sido preseleccionadas por la Academia de Cine, que ayer, ante notario, hizo público su veredicto: la que luchará con todo el cine internacional será Vivir es fácil con los ojos cerrados.

Basada en un hecho real, el filme seleccionado por los 1.300 académicos españoles que tienen derecho a voto narra la historia de un hombre de espíritu noble (Javier Cámara) que se dedica a enseñar inglés en un colegio y que se recorre media España para conocer a John Lennon, que está rodando en Almería. Son los años 60 y España es un país de gente aplastada que, sin embargo, sigue soñando. David Trueba también sueña. Lo hace con la estatuilla de Hollywood, un galardón que conoce de cerca, ya que su hermano Fernando lo conquistó en 1993 por Belle époque. En el estrado del Teatro Kodak, y mientras agarraba su Oscar, el cineasta madrileño aseguró que estaba tan emocionado que quería dar las gracias a Dios pero que él, al ser ateo, solo le daba las gracias a su único dios: Billy Wilder.

ENTRE RIVALES / No solo el año de Belle époque estuvo David Trueba en la glamurosa ceremonia en Los Ángeles, sino también en la del 2004, cuando Balseros, en cuyo guion colaboró, fue nominado al mejor documental. El director de producción de Balseros, precisamente, fue Tono Folguera, productor de 10.000 kilómetros que, ayer, al escuchar en la sede de la Academia el resultado de la votación dio un fuerte abrazo a Javier Cámara y Cristina Huete, protagonista y productora de Vivir es fácil con los ojos cerrados. «Vuestra película, y también El niño, son maravillosas, pero esta vez nos ha tocado a nosotros», le respondió Cámara.

A falta del director -que estaba en Zaragoza, donde reconoció que la elección había sido «un honor»- fue la productora de la cinta seleccionada la que agradeció a los académicos su votación. Cristina Huete, además, criticó al Gobierno por su falta de interés hacia el cine. «El Ejecutivo se tiene que dar cuenta de que somos una gran industria. Queremos seguir haciendo cine, pero la situación de las productoras pequeñas, como la nuestra, es límite. No somos grandes multinacionales. Vivimos un momento muy duro. El Gobierno tiene que pagar las deudas que nos debe», explicó en referencias a las ayudas a la amortización, esas que el Ejecutivo concede por ley una vez que la película tiene, entre otros requisitos, determinados resultados de taquilla. La empresa gestionada por Huete sigue sin cobrar las ayudas correspondientes a El artista y la modelo, que Fernando Trueba estrenó en el 2012.

Huete se mostró confiada en que, al igual que ocurrió tras los Goya (donde Vivir es fácil con los ojos cerrados se llevó los premios más nobles), la película regrese ahora a los cines y obtenga, por fin, los buenos resultados de taquilla que merece y que, en su día, no tuvo.