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Yasmina Reza: cenizas del deseo

CRÍTICA Historias cruzadas en la inteligente novela de Yasmina Reza, 'Felices los felices'

ENRIQUE DE HÉRIZ

Hacia el final de Felices los felices una familia se dispone a esparcir las cenizas del padre muerto y se produce una escena de especial intensidad, no a propósito de la muerte, simbolizada por las propias cenizas, o siquiera por la urna que las contiene, sino de la recuperación de la bolsa de plástico que contiene la urna que contiene las cenizas. Es la cristalización exacta de lo que podríamos llamar «técnica Yasmina Reza»: encontrar en lo dramático, en lo trascendente, el objeto banal que nos permite establecer una distancia que nos lleva de la comicidad a la crítica brutal, pasando por una ternura a veces luminosa. Y la técnica funciona porque Reza la usa a menudo también en sentido inverso: su mirada halla siempre algo que rescata lo circunstancial, lo pasajero, para darle la debida trascendencia.

En Felices los felices la autora recurre a una estructura que se ha vuelto casi canónica en las últimas décadas y que suele tener como referente las Vidas cruzadas de Robert Altman: un tapiz de historias que tienen sentido autónomo que no pueden ser tratadas como cuentos independientes por los lazos (personales, familiares, sexuales) que se establecen entre sus protagonistas. Lo hace con solvencia: el lector centra sucesivamente la mirada en cada una de las escenas que se dibujan en el tapiz y disfruta a medida que averigua las conexiones que se van estableciendo, pero sabe que el verdadero interés está en el conjunto: un catálogo sociológico de gran valor, que logra retratar una sociedad, una época, un mundo entero.

Por momentos, se podría decir que Reza trata con crueldad a sus personajes. O mejor dicho, que nos trata a todos con crueldad, porque nos reconocemos en ellos. A menudo nos representa casi como objetos, sometidos a la posesión y al abandono, solos, maltratados por el tiempo, condenados a la obsolescencia y la desa-parición. Sin embargo, ilumina a sus personajes con una mirada perspicaz, original, capaz de rescatarlos de la grisura reconociendo en ellos lo que los hace humanos: el deseo. Un deseo irracional y terco cuyas cenizas, por mucho ardor que sea el fuego que lo alimenta, acabarán transportadas en una bolsa de plástico.

FELICES LOS FELICES
FELIÇOS ELS FELIÇOS
Yasmina Reza
Trad.: Javier Albiñana / Oriol Sánchez
Anagrama. 190 / 192 p. 14,90 €

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