Ir a contenido

LA NUEVA OFERTA EXPOSITIVA DEL CENTREO DEL RAVAL

El arte como resistencia

El CCCB reflexiona sobre los asedios contemporáneos y la práctica artística como arma de supervivencia

NATÀLIA FARRÉ / BARCELONA

El palacio Dar ul-Aman de Kabul (Afganistán), ahora en ruinas, fue construido en 1929 por el rey Amanullah como parte de una nueva ciudad utópica por él proyectada. Y el Fridericianum de Kassel (Alemania), sede tradicional de la Documenta, se erigió a finales del siglo XVIII para ser el primer museo público de Europa, pero también conoció la ruina. En 1943, los aliados bombardearon la ciudad y arrasaron el 99% de sus construcciones, entre ellas el Fridericianum, que luego fue reconstruido. Ambos edificios protagonizan A brief history of collapses, una pieza audiovisual de Mariam Ghani que transita paralelamente por las dos construcciones y que ahora ocupa el hall del Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB), hasta el 9 de noviembre. No está sola, junto a ella se contrapone visual y conceptualmente Five thousand feet is the best, una película de Omar Fast centrada en la experiencia de un piloto de drones y los problemas psicológicos y morales derivados de ella. Y ambas forman la instalación Sota setge, que tiene como objetivos reflexionar sobre los aspectos más contemporáneos de las ciudades asediadas e imaginar el papel del arte como espacio de resistencia en estos contextos bélicos.

La elección de las dos piezas ha recaído en Chus Martínez, comisaria de la Documenta de Kassel de 2012 y una de las responsables de que en su última edición el festival se expandiera más allá de los muros del Fridericianum y aterrizará en Kabul. Allí se celebró una gran exposición con el objetivo de «explorar la práctica artística contemporánea en una situación precaria y a la vez comprometida», explica la comisaria, y allí se estrenó, a la vez que se hacía en Kassel,  A brief history of collapses.

La experiencia de los drones

Quizá Kabul o Kassel no son las primeras ciudades en las que se piensa cuando se habla de asedio, ahí están Homs, Gaza, Sarajevo o Dubrovnik, por ejemplo, pero la ciudad alemana fue destruida y la capital afgana también está asediada. Aunque se trata de un «asedio sutil, en el que la experiencia de la violencia es normal y en el que estar rodeado permanentemente de gente armada es algo común», explica Ghani, de ascendencia afgana. Y es que las transformaciones del mundo en el siglo XX han transformado también las formas de sitiar a las poblaciones y su concepto. Ahora no hace falta rodear una ciudad para asediarla, los aviones no tripulados permiten hacerlo a distancia. Y de ello habla Five thousand feet is the best, una cinta que, como todas las del israelí Omar Fast, se mueve en la frontera del documental y la ficción. Además de la instalación con las dos piezas, Sota setge presenta también una serie de debates (programados para el 25 de septiembre y el 2 y 3 de octubre) para tratar de todas las formas de asedio contemporáneas y del arte como herramienta, o no, de resistencia.