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BALANCE DE LA FIRA DE TEATRE AL CARRER

Tàrrega divierte y sorprende

La feria cierra una edición notable cargada de humor e imaginación como la genial 'Chicken legz'

IMMA FERNÁNDEZ / TÀRREGA

«Nunca había visto nada parecido, hasta me he emocionado», celebraba un espectador japonés tras asistir a la genial ocurrencia de Animal Religion presentada en Tàrrega; Chicken legz, una experiencia circense insólita en una hípica reconvertida en granja donde los papeles de humanos y animales se intercambian, funden y sorprenden. Al entrar tres carniceras, entre ellas una niña, van troceando y cocinando muñecas Barbies. Humanos con bozales galopan, rebuznan y entran en un cercado donde el público asiste a las animaladas del colectivo capitaneado por Quim Girón. También actúan con notable talento un caballo, una oca y un dogo. Entre las acciones, la lidia de un toro mecánico sobre el que los artistas realizan acrobacias y la poética declaración de amor a un caballo.

Esta fantástica incursión en la bestia que nos habita ha sido, junto con la propuesta de Kamchàtka, ambas producciones de la feria, la más sorprendente y elogiada de una edición que cerró ayer con muy buena nota en calidad, riesgo y asistencia. La programación oficial logró un 80% de aforo (12.500 localidades, un 9,3% más que en el 2013), acudieron 789 profesionales (184 internacionales) y hubo 3.100 usuarios del cámping (frente a 2.200 del año anterior).

La feria que dirige Jordi Duran ha impulsado este año, además del riesgo y la innovación, el divertimento para todos con dos secciones: Ondara Park, donde Guillem Albà, torrente de humor  y energía, levantó los ánimos hasta el infinito, y Urban Nation, con el hip-hop de los Brodas Bros. También alegraron la fiesta La Troba Kung-Fú, la Sidral Brass Band y coreografías como la de Moxie Brawl y la de Les Filles Föllen, que pusieron a bailar al público en un juego interactivo.

Otra perla: Correction, pieza en la que los artistas, con los zapatos pegados al suelo, dibujan un divertido catálago de movimientos pendulares, caídas, peleas... También gustó mucho, muchísimo, el Me va gustando de Marco Vargas & Chloé Brûlé, joya de baile flamenco, palabra y cante. Triunfaron asimismo, entre otros, Manolo Alcántara, la Agrupación Serrano y los paletas de la Fundación Collado, constructores de unos mundos cargados de humor, crítica e imaginación.

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